UN DÍA EN COMPAÑÍA DE MARC CHAGALL, EL POETA DEL COLOR, EL SONIDO Y LO FANTÁSTICO

El pasado miércoles tuve la fortuna de disfrutar de Chagall por partida doble: por la mañana en la Fundación CajaMadrid, donde se exhibe su obra más tardía con un grupo de interesadas señoras, y por la tarde en su fase inicial con un grupo más privado de alumnas.

Ambos grupos acudían con una mezcla de escepticismo y expectativas más bien inciertas. Pensaban que era un pintor más bien ingenuo, sin apenas aportaciones al mundo tan complejo del arte del siglo en el que le tocó vivir y desarrollar su vocación.

Cuando  afronto la explicación de un artista contemporáneo lo primero que suelo hacer al preparar la clase es bucear en la biografía del artista, y sus condicionantes.

Con Chagall tenía un fuerte hándicap. Al ser longevo artista, tenía que afrontar el estudio de su figura a lo largo de mucho tiempo cronológico.  Pero nada más empezar me sentí cautivada por la personalidad del artista.

Judío nacido en Bielorrusia, vivió durante el desarrollo de las dos Guerras Mundiales, los consiguientes periodos de entreguerras, la Revolución Rusa, y la eclosión del mundo contemporáneo con su incipiente globalización.

Mantuvo una gran coherencia  en técnica y utilización del color, al que dotó de rotundidad vibrante, y en el cual la luz reverberaba radiante, consiguiendo que fuera el vehículo que transportase estados anímicos de vitalidad y alegría. Su imaginario se mantuvo poblado de nostálgicas referencias de su Vitebsk natal, siempre presente en su retina, iconografía y obra pictórica.

Sufrió un desarraigo de todo y de todos…tomó aleatoriamente elementos de todas las vanguardias sin casarse del todo con niguna: expresionismo, cubismo picassiano, cubismo órfico…Dirigente del Museo de Vitebsk en su fase de bolchevique convencido, y desilusionado de la radicalidad que tomó la revolución y sus expeditivos métodos. Se desterró a sí mismo, primero a París, luego, a través de España, a América…

En su obra hay elementos eróticos, representados con tonos rojizos y cabezas de toro, animales que vuelan, transmitiendo esperanzas a través de instrumentos como el violín, característico en las festividades judías…la figura del mendigo con su saco en la espalda, juegos ambiguos en esas figuras de escorzos imposibles, y todo un universo animal, (sobe todo animales de granja) aparecen por doquier en sus ilustraciones sobre las Fábulas de la Fontaine, y en las Ilustraciones Bíblicas…a las que dotó de sus peculiares interpretaciones, a la luz de la tradición judía.

El escepticismo inicial acabó dando paso a una franca admiración, tanto en unas como en otras alumnas. Y es que, como rezan sus escritos, “El arte quita el polvo a lo cotidiano del alma”, aun en obras en apariencia ingenuas, o infantiles, como las del artista.

Repetiré experiencia y explicación, ya que hubo personas que no pudieron acudir, y así me lo han pedido. ¡Estáis todos invitados!

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de artealinstante. Curiosidades, biografías, exposiciones, arte a golpe de clic Publicado en Uncategorized

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