EL POLÍPTICO DEL CORDERO MÍSTICO DE SAN BAVÓN DE GANTE, DE LOS HERMANOS VAN EYCK

En mi reciente viaje a Bruselas una cosa tenía clara por encima de todo: ya lloviera o hiciera el tiempo que hiciera me iba a acercar a Gante, cuna de nuestro imperial Carlos I para conocer de primera mano una de las obras que más impacto causó en mí durante mis estudios en COU, y posteriormente en la Universidad, y uno de los factores decisivos en la elección del Arte como vocación y profesión.

Esa obra no es otra que el Políptico del Cordero Místico de San Bavón de Gante,  donde fuera bautizado nuestro augusto monarca.

En cuanto entras en la Catedral te sobrecoge ese interior más propio de Iglesias Barrocas Centroeuropeas. Es de una elegancia impactante, lo primero que capta poderosamente la atención es el Púlpito, una obra maestra en ese género.

De mármol blanco de Carrara y roble de Dinamarca,es obra de L. Delvaux(1745) y representa El triunfo de la verdad sobre el tiempo.

El Políptico se halla ligeramente escondido, por lo que sufrí una decepción inicial, ya que lo que ve en una de las capillas laterales es una copia. Tras recorrer la Catedral me percaté de que está en un lugar retirado. Pagué los cuatro euros que cuesta contemplarlo y entré en la estancia casi con veneración. Su primera visión me impactó hasta límites insospechados, algo similar a lo que experimenté al encontrarme con los Síndicos de los pañeros de Rembrandt en el Risjkmuseum de Amsterdam.

Los síndicos de los Pañeros. Detalle.

La Magna obra, protegida tras un cristal es una sinfonía de color y esplendor, que te transporta en el acto. Unas tablillas colgadas a su izquierda nos hablan de la revolucionaria introducción de la pintura al oleo en los Países Bajos, una de las marcas de fábrica de su famosa escuela de Flandes.

Pese a que se atribuye el descubrimiento de dicha técnica a los hermanos Van Eyck, en realidad ellos no fueron sino sus perfeccionadores. Ya había sido usado el oleo en el siglo anterior, pero se acababa disolviendo la capa de dentro. Se fue arreglando  este problema mediante el sistema de veladuras, esto es, se ejecutaba la obra pintando sucesivas capas de oleo , lo que ha constituido una tortura para los modernos falsificadores. Al ser materia transparente se puede ir obteniendo gradualmente la pintura mediante la superposición de capas.

Inicio de la preparación de una tabla para pintar al oleo.

El fondo de la pintura es una grisalla, que en las cubiertas se deja tal cual, produciendo un efecto ilusorio de escultura. Muchos pintores además eran policromadores, por lo que estaban habituados a trabajar el claroscuro.

Fue perfeccionada la técnica fabricando una sustancia a base de aceite de linaza y nueces, añadiendo un secativo. Con ello se logra un rápido secado y mayor fluidez. La transparencia de la materia permite mayores efectos de profundidad, imposibles de conseguir con el temple.

Las maderas eran escogidas cuidadosamente, prefiriéndose el nogal y el roble. La imprimación se daba con una capa de estuco y cola animal, que la dejaba inmaculada. La últma capa se hacía con blanco de plomo, de gran poder reflectante. Las sucesivas veladuras eran más claras o más oscuras en orden a lograr el efecto espacial o escultórico deseado.

El Políptico constituye un gran poema religioso de la Redención. Su asunto principal es la Adoración del Cordero, procediendo del Apocalípsis de San Juan.

En su ejecución seguro que participaron numerosos oficiales, bajo la atenta mirada de ambos maestros.

Cerrado nos ofrece la Anunciación, los Santos Juanes, y los donantes, Jodocus Vyd y su esposa Isabel Borlunt. Su maestría es admirable.

Un dibujo del Políptico cerrado. Ahora coloco una imagen.

Las figuras aparecen enmarcadas en arquerías góticas, en una concepción casi escultórica, adaptadas al marco en el que están. Los Santos Juanes son grisallas. La Anunciación aparece enmarcada con imágenes de la ciudad de Gante al fondo. El Arcángel porta tres flores, que indican que María fue virgen antes, durante, y después del parto. Los paños de las vestiduras están tratados con un volumen claramente realista, y con una minuciosidad prodigiosa en los detalles.

Abiertas las puertas se descubre un impresionante y soberbio conjunto de pinturas. El cuerpo superior simboliza el plano celestial, con figuras de mayor tamaño.

Preside Dios Padre, cubierto de ricos bordados y pedrería; a los lados San Juan y la Virgen. Sigue esta el modelo eyckiano de mujer de cara redonda, algo grasienta, y largos cabellos como de lana cardada.

Flanquean esta triada ángeles cantores de blondas cabelleras cubiertos por dalmáticas y entonando delicadas salmodias.

Impresionante verismo y realismo el que desprenden estos rostros. parece que los oímos cantar, ¿No?

En los extremos Adán y Eva, ejemplo del más sublime realismo flamenco. Frente al desnudo italiano, bello, sinuoso y decorativo, vemos estos cuerpos sin el menor intento de embellecimiento. Y sin embargo no nos molestan ni hieren nuestra vista estos desnudos, por el profundo sentimiento que encierran. Sobre ambas figuras se ven en pequeño tamaño las representaciones de Abel realizando su sacrificio y la muerte de este a manos de Caín.

El cuerpo bajo representa el plano terrestre: la Adoración del Cordero Místico, y la Adoración de la Fuente de la Vida..Sobre una floresta bellísima se van acercando al cordero,en un altar, coronado por el Espíritu Santo, centro de tan vasta composición, santos patriarcas, apóstoles,( judíos, cristianos y gentiles) componiendo muy bellas y armoniosas agrupaciones. La tabla del extremo izquierdo fue robada en 1934. Representa a un grupo de jinetes, los jueces, en los que se quiere ver retratos de personajes reales, incluidos los pintores.

Al fondo se divisan palmeras, cipreses y naranjos, vegetación mediterránea, acaso española, pues los Van Eyck estuvieron en la Península Ibérica; en último término aparecen bellas torres góticas de edificios auténticos de Flandes. No hay menos fantasía en todo esto; el autor no ha hecho sino trasladar a la tabla con puntual objetividad cuanto veían sus ojos. A este profundo realismo naturalista, casi científico, se une el hondo sentimiento religioso.

A mi me maravilló. Espero que a vosotros os guste también. ¿Hasta la próxima!

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