EL LEGADO DE LA CASA DE ALBA: DEL PALACIO DE LIRIA AL DE LAS COMUNICACIONES

Hoy quisiera compartir con vosotros mi particular crónica acerca de la que es una de las exposiciones esenciales de Madrid en este momento, y que he tenido la fortuna de disfrutar por duplicado.

Es la primera vez que La Casa de Alba permite que una significativa muestra de su inmenso patrimonio artístico/cultural salga del Palacio de Liria, su lugar habitual, a otro Palacio, el de las Comunicaciones, sede del actual Ayuntamiento de Madrid.

En primer lugar encuadremos el contenido de la colección en su continente temporal. El Palacio de las Comunicaciones  es un conjunto integrado por dos edificios de fachada blanca ubicados en uno de los centros del Madrid histórico. Posee un estilo muy personal de los dos arquitectos, Palacios y Otamendi, que posteriormente desarrollarán en el Hospital de jornaleros de Maudes; bebe de diversas fuentes que se integran en un conjunto coherente: el neogótico, especialmente la obra de Viollet-Le-Duc, los hallazgos de sinceridad estructural y de materiales de arquitectos e ingenieros como Eiffel y la pasión de Palacios por los estilos regionales españoles, específicamente el gótico tardío. 

Imagen del Palacio, con la diosa Cibeles.

El interior del edificio fue diseñado como una “Obra de arte total”  en la que el mínimo detalle, desde las luminarias hasta los pupitres de la Sala de operaciones o el sistema de ventilación, forman un conjunto artístico unitario al servicio de su función como Casa de Correos. Palacios y Otamendi eran conscientes en su diseño de la posición que ocupaba el edificio en la ciudad, y la transformación de una ciudad provinciana en una metrópoli cosmopolita.

Imagen del interior, maravilloso alarde de eclecticismo y transparencia.

Desde que se decidiera instalar en este lugar la sede del Ayuntamiento de Madrid se ha creado un magnífico restaurante, y una cafetería a pie de calle. En esta exposición se estrena en las lides de espacio expositivo con nota.

La Casa de Alba de Tormes se remonta al siglo XV. Es importante  pues, que hagamos algo de historia, para comprender en su totalidad la relevancia de esta Casa de Grandes de España, y su decisivo papel en la salvaguarda de nuestra cultura e historia. Vamos a ello.

La Casa de Alba surgió en la historia de la nobleza castellana al obtener en el siglo XIV los señoríos  de Oropesa y Valdecorneja como recompensa por los servicios prestados al rey Enrique II de Castilla, aunque el ascenso de la familia vino, fundamentalmente, a partir del siglo XV , merced al apoyo prestado a la corona en sus conflictos con la nobleza castellana.

En 1429 Gutierre Alvarez de Toledo, obispo de Palencia, y Arzobispo de Sevilla  y Toledo, obtuvo de Juan II el señorío de Alba de Tormes,  localidad próxima a Salamanca, heredado por su sobrino Fernando Alvarez de Toledo y Sarmiento,  al que Juan II convirtió en conde de Alba de Tormes en 1438; y fue con su hijo García Alvarez de Toledo, Marqués de Coria y conde de Salvatierra  cuando el título se elevó a ducado, trocándose, por tanto, en el primer duque de Alba de Tormes en 1472 por concesión de Enrique IV de Castilla.

El segundo duque de Alba de Tormes,Fadrique Alvarez de Toledo y Enríquez  y el tercero,Fernando Alvarez de Toledo, el Gran Duque,  fueron los que tuvieron mayor notoriedad histórica.

El título dejó de corresponder a la antigua familia de los Alvarez de Toledo y pasó, merced a matrimonios y defunciones, a una rama de la Casa de Fitz James Stuart, duques de Berwick,  pues a la muerte de la XIII duquesa de Alba sin descendencia, sucedió en Carlos Miguel Fitz-James Stuart y Silva, sobrino-bisnieto de Fernando de Silva y Alvarez De Toledo, XII duque Alba de Tormes y abuelo de la XIII duquesa.

Con el tiempo, en virtud de herencias y esponsales, la Casa de Alba ha incorporado otras casas nobiliarias, como la Casa de Olivares,  la de El Carpio, la de Veragua  y la de Villanueva del Río  y se ha e convertido en la casa noble europea con mayor cantidad de títulos en su haber.

Nada más entrar nos recibe, dentro de una obra del Maestro Virgo ínter Virginis el retrato del primer duque como donante del mismo. Y en la primera sala, los dos único paisajes pintados por Pedro de Ribera, llenos de tonalidades verdes y grises, para nada en la linea de ocres en la que siempre se movió. Es la primera vez que salen de Palacio, y son de una belleza sugestiva.

Uno de los dos: paisaje con fortín.

Al lado, en mesas vitrinas, legajos con los escudos de armas, y la Biblia de Alba, traducida a lengua romance en el siglo XV por el judío Rabí Mosé Arragel, por eso también se conoce como la Biblia de Arragel. Era el rabino de la comunidad hebrea de Maqueda. El códice es de 515 hojas de vitela, realmente exquisita.

Una pagina de la misma.

También cuentan con una primera edición del Quijote, y varios incunables. Bellísimo el retrato de Carlos I e Isabel de Portugal de Tiziano.

Entramos a continuación en las obras relacionadas con don Fernando Alvarez de Toledo, el Gran Duque, cuya importancia fué capital en el devenir de la historia de España.

Nació en Piedrahita en 1507, y murió en Lisboa en 1582. Educado en un ambiente renacentista con Boscán y Garcilaso como maestros, siempre sintió atracción por las armas. Tiziano lo retrata astuto e inteligente, y también Rubens, ambos retratos están en la exposición.

He aquí el de Tiziano. El bastón de mando, la mirada inteligente, la armadura de gala, traspasan el lienzo con su fuerza.

Estuvo presente en todas las batallas principales del reinado de Carlos V, la ocupación de Túnez y las de Alemania.

Durante el Reinado de Felipe II tuvo mucha influencia ante el rey, y capitaneó el grupo más intransigente. Fué nombrado virrey de Nápoles y desde allí invadió los Estados Pontificios, obligando al Papa a negociar la paz.

Ante los alborotos de los Países Bajos, donde se estaba expandiendo el calvinismo, el duque se mostró partidario de una acción militar contra los rebeldes, influyendo en Felipe II que le hace caso, desoyendo a la gobernadora Margarita  de Parma, que había conseguido dominar la revuelta.

Convocó a los principales nobles de los Países Bajos y a la salida de la reunión mandó apresar a los condes de Horn y Egmont, estableciendo el tribunal de la sangre. Margarita dimite, y el rey nombra Fernando gobernador. Este, mediante medidas represivas consiguió acrecentar el odio hacia los españoles. Horn y Egmont fueron ajusticiados, y el pueblo los consideró héroes.

Como la resistencia crecía Felipe II lo mandó a Portugal en la época de la ocupación en 1580. Ya no recuperará su influencia, muriendo allí en 1582.

Cuando fallece la XIII duquesa de Alba, a los 40 años sin descendencia se dispersó muchísimo la colección, bien en manos de Godoy, que se queda con el Palacio de Buenavista, sede del actual Cuartel General del Ejército, o el mismo Carlos IV, que se queda con el Palacio de la Moncloa, es cuando pasa al linaje de los Fitz James Stuart, en la persona de Carlos Miguel, sobrino bisnieto de Fernando de Silva y Alvarez de Toledo, XII duque de Alba y abuelo de la desdichada Cayetana

La duquesa de alba. Se siente un escalofrío de emoción al contemplar la obra.

El sorprendente retrato nos habla de la personalidad de la joven, a la que Goya profesaba gran veneración. Aparece moderna, sin miriñaque, con un vestido vaporoso y no excesivamente ornada, sólo un collar rojo, un par de brazaletes, y unos pendientes que asoman bajo una melena suelta, increíble licencia en el retrato, ya que no solían aparecer así las nobles retratadas. El perrito a sus pies, con un lazo similar, habla de la fidelidad.

Carlos Miguel pertenecía a una rama ilegítima de los Estuardo. A María , reina de Escocia y Francia la manda decapitar su prima Isabel para hacerse con la corona. Será curiosamente el hijo de la Primera, Jacobo I el heredero de la corona la morir sus sanguinaria tía. Su hijo Jacobo II tiene que exiliarse a Francia, y al volver a Reino Unido le decapita Cronwell. En el país Galo vivía el hijo ilegítimo de este, de la Casa de Berwick; ahí está el enlace, ya que se trataba de Carlos Miguel.

Era este un ilustrado, amante de las artes, que compró en Italia durante su gran tour( ver mi entrada a este respecto) la Virgen de la granada, de Fray Angélico,  la única obra de este artista, junto a la Anunciación del prado, que está en España.

Su belleza es extraordinaria, el lapislázuli de su manto y la exquisita labor de filigrana del oro son magníficos.

También adquirió Camino al mercado, de Rubens, cantidad de piezas arqueológicas en Pompeya y Herculano, y grabados de Durero.

Con motivo de su relación con los Veragua están los documentos del viaje de Colón, el manuscrito con la silueta de la Española de su mano, y la lista del rol de marineros, donde aparecen los hermanos Pinzón.

Cuando la Casa emparenta con Napoleón III, casado con Eugenia de Montijo, cuñada del duque de Alba, les llueven imperiales regalos, sobre todo mobiliario, expuesto en la muestra.

Los trajes de los reyes son un privilegio de la familia de la madre de la actual duquesa, Doña Rosario Silva y Falcó. Tenía un antepasado, el Conde de Ribadeo, que consiguió el favor del rey para estar presente mientras comía, era gentilhombre de casa y boca. Un día que comían juntos el rey se quitó el traje que llevaba y se lo dio al conde para que lo guardara. Desde entonces se conservan los trajes de gala de Isabel II , Alfonso XII, Alfonso XIII y de Don Juan de Borbón. Estos los estrenaban el día de Epifanía. Cayetana llegó más lejos, pidiéndole al rey actual el traje que llevaba cuando fué jurado rey de los españoles.

Asimismo están el traje de cristianar y el de comunión de Alfonso XIII.

Jacobo Fitz James Stuart, padre de la actual duquesa, se casó con Rosario Silva y Falcó. Comenzó a reconstruir el Palacio de Liria, absolutamente destruido en la guerra civil, y a recuperar el patrimonio expropiado en la República. Aquí se ven los gustos de la actual duquesa por la pintura francesa: Chagall, Corot, Fantin Latour o Renoir compiten con los retratos de familia de Zuloaga, llenos de colorido irreal, y mágico, sobre todo el de la duquesa niña con sus juguetes preferidos

De veras, merece la pena dejarse llevar. Es una muestra muy llevadera, ya que la concepción es muy amplia, no sólo tiene pintura y escultura, sino diversos objetos que conforman la trayectoria vital de una familia, de su historia, y gracias a los desvelos de la actual duquesa de la nuestra. ¡ Animaos a visitarla!

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