PIERRE AUGUSTE RENOIR: EL PINTOR DE LO REAL IDEALIZADO

Echando como habitualmente mi vistazo a las efemérides de hoy  una ha capturado de inmediato mi atención: el aniversario del nacimiento, tal día como hoy en 1841 del pintor Pierre Auguste Renoir.. Sirva, pues, este post de tributo a una de las figuras claves de la vertiente más amable del impresionismo.

Limoges, la ciudad de donde Renoir procedía, era célebre( y aún lo sigue siendo) por la manufactura de porcelanas. Y, aunque llevaba instalado en París desde los cuatro años, (siempre se consideró un parisino)vuelve a Limoges en sus inicios como artista. Es en dicha fábrica donde daría sus balbuceantes primeros pasos enfrascado en la tarea de copiar obras maestras de Watteau en platos y soperas. Eso le hizo dominar la fluidez y la delicadeza en la pincelada, ya presentes durante toda su trayectoria artística.

Escena galante en un plato de Limoges.

De esta época pervivirá su pasión por los pintores del siglo XVIII.

Pero las nuevas técnicas vinieron a sustituir la costosa producción artesanal, por lo que nuestro joven genio tuvo que comenzar a decorar toldos y pintar murales en cafés antes de decidirse a ingresar en la Escuela de Bellas Artes.

En la Francia de aquella época, sobre 1860, la enseñanza de la pintura estaba sujeta a un estricto protocolo. Los pintores que entraban en la Academia debían formarse al lado de un maestro que hubiese adquirido notable fama y prestigio. La elección de Renoir fué el suizo Charles Gleyre, porque sus métodos eran menos autoritarios que los de Jean León Gérome, del cual pudimos admirar no hace mucho una muestra soberbia en el Thyssen.

El anfiteatro.  Obra de Jean León Gèrome.  Sus magnas historias sobre gladiadores inspiraron los decorados de muchas películas como Espartaco, con Kirk Douglas, o la mismísima Gladiator, con Russell Crowe.

En 1864 fué aceptada su primera obra en el Salón. “La esmeralda” inspirada en Notre Dame de París, de Víctor Hugo. Sería  destruida posteriormente por el mismo autor. Es una pena que no os la pueda mostrar aquí.

De esta década son también dos obras que no parecen salidas de los mismos pinceles: La bañista del grifón, y Odalisca. En este caso el pintor rendía tributo al gran Delacroix, inspiración de muchos artistas de esa corriente. Junto con Gericáult introdujo todo un cambio en la concepción misma de la pintura.

La bañista del Grifón. Sao Paulo

Odalisca. Nos recuerda poderosamente a las Mujeres en Argel del gran Delacroix, que contemplamos en la muestra de Gauguin en el Thyssen. No olvidemos la gran pasión que suscitaba el Próximo y Lejano Oriente en aquella época.

Hacia la mitad de la década Renoir se dejó seducir por el bosque de Fontaineblau, como los integrantes de la Escuela de Barbizón, que trabajaban allí en ese momento su pintura plenairista. Allí, y codo con codo con Manet, aprendió a plasmar la belleza de la vida y las costumbres modernas.

Entonces entró en contacto con Bazille, que ejerció las veces de benefactor tanto para él como para Monet, que también frecuentaba el círculo, pero cuyo interés científico por las teorías del color inquietaron a Renoir. Con el descubrió parajes como Grenouillère y Bougival; se cuenta que instalaban sus caballetes uno al lado del otro y realizaban cuadros casi idénticos

La Grenouillère por Renoir, cortesía de ArteHistoria

La Grenouillère de Monet. Las diferencias entre ambas poéticas pictóricas es palpable. Ahí se sustenta la premisa de Monet cuando dice “el motivo no existe, lo que existe es mi percepción del mismo”.

En la guerra franco Prusiana Renoir fué enviado a los Pirineos, donde se dedicaría a la doma de caballos, y estuvo a punto de perder la vida.  Hubiera sido una pena, pues ya sus pinturas en la Grenouillère estaban hablando de su enorme talento, que hubiera sido truncado de haberse producido su muerte.

Tras esta etapa convulsa, ya que a la Guerra franco-prusiana siguieron los episodios de la Comuna de París, en los que fué tomado por un espía mientras pintaba,  llegó su integración por espacio de diez años en el impresionismo, del cual se desligaría después descontento. En el Primer Salón de los Rechazados Renoir expuso seis oleos y un pastel que sufrieron una desigual crítica. La gente sólo percibía manchas de color, era un público aún carente de madurez para percibir la oleada de cambios que se avecinaba.

En ésta muestra están sus obras más conocidas: El Palco, El Columpio, El Moulin de la Galete y Estudio de torso, entre otros.

Dos de sus obras expuestas: El Palco y El Columpio. Toda una proeza al conseguir la filtración de la luz a través de las copas de los árboles en diminutas motas de color.

“Nunca creo haber acabado un desnudo hasta creer que se puede pellizcar” llegó a decir de él el artista.

Tras tres exposiciones colectivas con los impresionistas, y tras críticas aceradas que menguaron su ilusión, decidió desvincularse de aquellas para siempre, con eso y con todo se dejó convencer para exponer en la séptima muestra del grupo, poniendo la condición de ser presentado en ella por Durand-Ruel, marchante del artista, y no representándose a sí mismo.

En ese momento había pintado “La señora Charpentier y sus hijos” con excelente crítica de publico y Academia.

Es pintura amable, que recrea un momento íntimo familiar, llena de delicadeza y colorido. La luz es un factor primordial. Siempre se guió por criterios de unidad y armonía, para el fundamentales.

Pese a su pobreza permanente  ya que fué el único del grupo que siguió viviendo en París  pasando de cuchitril a cuchitril con sus escasas pertenencias, un inesperado golpe de fortuna le hizo decidir marchar a Argelia e Italia. A Argel llegó tras los pasos de su idolatrado Delacroix, y a Italia a estudiar las huellas de Rafael y las antiguas pinturas pompeyanas.

Ello configuró un estilo diferente a su vuelta, lo observamos claramente en Los Paraguas

Deliciosa pintura de pincelada precisa, y un modernismo diferente al que nos tenía acostumbrados.

Tras un período de sequedad resuelve sus problemas estilísticos en 1888. Renoir no deja que la luz y la atmósfera destruyan contornos ni el volumen escultórico de las figuras, encontrando así respuesta a sus preocupaciones. Todo ello con gran economía de medios y una paleta muy reducida.

Los últimos años de su vida los rojos sonoros son muy dominantes, pese a haber preferido siempre otra paleta.

Renoir en rojos, Delicada soiré femenina.

Un motivo que le dio mucho juego fueron los nacimientos de sus hijos, muy espaciados en el tiempo.

Con el éxito económico llegó el reumatismo, que le acompañará de por vida. Y fué en ese momento en el que tuvo la sensualidad más a flor de piel. Llego a decirle a un periodista “Hago el amor con mi pincel”.

Cuentan que el día de su muerte estaba pintando unas anémonas. Cuando dejó su pincel por última vez se le oyó murmurar:”Creo que empiezo a comprender algo”

Sus postreras anémonas. Un canto a la belleza.

Una vida que aportó mucho a los que , como yo, amamos al Arte.

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NUEVA CITA CULTURAL: POMPEYA, CATÁSTROFE BAJO EL VESUBIO

Buenas tardes:

Os emplazo el domingo próximo a dejaros seducir por todas aquellas maravillas pompeyanas que quedaron sepultadas bajo el Vesubio.

Coged la piqueta y animaros!Pompeya Domingo

EL LEGADO VÁREZ FISA EN EL MUSEO DEL PRADO. UNA GENEROSA DONACIÓN

Buenos días a todos. Recientemente ha tenido lugar en el Museo del Prado una donación en extremo generosa llevada a cabo por el coleccionista José Luis Várez y su esposa, Milagros Benegas. Dicha donación significa ni más ni menos que, a partir del momento en que las obras entran en el Museo del Prado pasan a pertenecer al Estado. Dicho desprendimiento honra a este matrimonio de coleccionistas, que no hacen sino enriquecer de forma significativa la colección medieval de la Institución.

Milagros Benegas, José Luis Várez, Mariano Rajoy, Miguel Zugaza y José Pedro Pérez Llorca.

Fotografía del matrimonio con el presidente Rajoy, el Director Zugaza y José Pedro Pérez Llorca.

No es la primera vez que donan parte de su patrimonio, ya que el Prado disfruta de dos obras que legaron anteriormente. Así pues, en cierto modo, se convierten en deudores ante ellos.

La incorporación de este conjunto a los fondos del Museo contribuye a paliar algunas de las carencias de esta parte de la colección y ayuda a enriquecer y complementar otros estilos o autores ya representados. Conforme a lo estipulado en el acuerdo de donación, la colección se expondrá en una sala bajo el nombre “Sala Várez Fisa”, en reconocimiento a los donantes. Es la primera vez que una Sala del Museo se dedica ex profeso a alguien.

Moneo está siendo el artífice de la creación de la nueva sala, como no podía ser de otra manera. Para ello se encuentra adaptando uno de los techos del Museo al artesonado leonés del año 1350,que es una de las obras donadas.

Dicho artesonado de Coyanza se hallaba perdido hasta 1929. Ignoramos de qué modo se hicieron con él los Várez Fisa, pero es un hecho afortunado que se pueda admirar dentro de los muros del mejor Museo del mundo.

Voy a mostraros también un fragmento del mismo, para que apreciéis mejor la belleza que encierra.

Bajo la incomparable hermosura de dicho artesonado, sus bellas danzantes y sus caballeros guerreando, se cobijará  el resto de la donación.

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La Virgen de Tobed, de Jaume Serra.

El estilo italogótico caracterizó la obra de este pintor y sus hermanos, influidos en especial por la escuela de Siena,  influencia por otra parte dominante en la pintura catalana del siglo XIV. Los hermanos Serra se caracterizan por la pintura de figuras menudas, estilizadas, de ojos rasgados y boca pequeña. Jaume difundió en particular un modelo de Virgen de la Humildad, lactante, entronizada con donante a un lado y de carácter funerario. En el caso de la de Tobed el donante es el futuro rey Enrique de Trastámara.

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Virgen Entronizada con el Niño. Gil de Siloe. Siglo XV. Alabastro con restos de policromía y dorado.

Gil de Siloé es una de las máximas figuras de la escultura hispánica, y europea por extensión, del siglo XV, cuando las formas del gótico postrero, hibridadas por las del arte mudéjar y las influencias flamencas de tipo flamígero  dieron origen al estilo gótico isabelino, exclusivo de España, del que Gil de Siloé es representante emblemático. Su estilo es recargado, decorativista y muy minucioso, dotado de un extraordinario virtuosismo técnico. Su hijo, Diego de Siloé, será pieza clave en el Renacimiento.

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Retablo de San Juan Bautista. Anónimo. Último cuarto del siglo XIII, León. Madera tallada y policromada.

Este original retablo nos muestra en distintas escenas la vida de San Juan Bautista, como si de un cómic se tratara, cobijada cada una de ellas por una arquería trilobulada de influencia árabe claramente idealizada, con esa miríada de torreones y almenas .Hay que tener en cuenta que, en aquel entonces el arte tenía una misión claramente didáctica, ya que la mayoría de la población no sabía leer ni escribir.

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Retablo de la Virgen. Maestro de Torralba. Primera mitad del siglo XV. Temple sobre tabla.

Su estilo es el gótico internacional, sabia síntesis entre las influencias italianas presentes en la época con la pintura franco/flamenca que se estaba extendiendo a través de los maravillosos libros de horas iluminados en miniatura. El lenguaje es ornamentado, minucioso, fantasioso, con una profusión de figuras, u “horror vacui”.

La perspectiva empleada es la caballera, en registros superpuestos, incidiendo en lo anecdótico a través de colores brillantes. Los fondos de oro modulan el color e iluminan las escenas.

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El Lavatorio. Maestro de San Esteve de Andorra. 1216 – 1220. Pintura mural traspasada a lienzo.

Esta obra entraña una dificultad enorme, al haber sido levantada de su emplazamiento original a un lienzo con el método  del strappo (arranque en español) tan sólo se separa del muro la materia pictórica. Se pierde en profundidad, pero al ser la perspectiva plana se puede asumir el riesgo de realizarlo con éxito.

Dentro de una gama cromática plana, y simple y con un cierto movimiento observado en los pliegues en zig zag  se narra esta bíblica escena.

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San Antonio Abad. Joan Reixach. 1440 – 1450. Temple sobre tabla.

Fué un pintor gótico valenciano que gozó de una excelente reputación. Su estilo se encuadra en el gótico internacional, aunque ya se observa la cercanía a los postulados renacentistas de la perspectiva. El representado, San Antonio, fué modelo de vida eremítica.  En la teología, colocar los animales junto a la figura de un cristiano era decir que esa persona había entrado en la vida bienaventurada, esto es, en el Cielo, puesto que dominaba la creación, de ahí la figura del cerdo que le acompaña.

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Frontal con escenas de la infancia de Cristo. Pintor castellano (La Rioja). Primer tercio del siglo XIII. Temple sobre tabla.

Maravilloso frontal en la línea de esos inicios del gótico que se estaban viviendo. Unas figuras que ya parecen estar en movimiento se cobijan bajo los arcos que separan esta representación cristalina de las escenas de la infancia de Jesús: la Adoración de los Magos y Jesús departiendo entre los doctores en Jerusalén.

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Frontal de Solanllong (Ripoll) Maestro de Lluça. 1200 – 1210. Tempera sobre tabla.

Hallado en la ermita cercana a la masía de Solanllong, en la comarca de Ripoll, se halló un antipendio que está decorado con el Pantocrátor que se rodea con los símbolos de los Evangelistas, las Marías ante el sepulcro, la aparición de Cristo a la Magdalena y la resurrección de Lázaro, escenas ubicadas en una disposición original que se aleja de la ortodoxia narrativa.

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San Gregorio el Grande y San Jerónimo. Pedro Berruguete. 1495 – 1500. Banco de un retablo, tabla.

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San Ambrosio y San Agustín. Pedro Berruguete. 1495 – 1500. Banco de un retablo, tabla.

Pedro Berruguete nació en Castilla  y sus primeras obras delatan este origen y su adscripción a los modos gotizantes que predominaban en el arte de la época. Su aprendizaje artístico es bastante desconocido. Se cree que marchó a pintar a Urbino, y que trabajó posteriormente para Isabel la Católica acabando sus días en Paredes de Nava. Fijaos cómo las figuras se salen de la adaptación tradicional al marco, sobre todo las mangas de los representados. Ya se percibe una captación más moderna.

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Cristo de Piedad con David y Jeremías. Diego de la Cruz. 1500. Óleo sobre tabla.

Diego de la Cruz fué un pintor hispano-flamenco afincado en Burgos. Su figura comenzó a ser valorada a partir de 1966. Su estilo se fue hispanizando progresivamente, no quedando en sus obras últimas ningún rastro de los suaves paisajes flamencos. Simultáneamente sus figuras presentan unos rasgos un tanto más duros, más afilados, característica propia del arte hispano. Se percibe claramente en los rostros de los personajes representados.

Várez Fisa, como hemos indicado anteriormente, ya donó al museo dos obras en anteriores ocasiones.

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Retablo de San Cristóbal. Anónimo. Escuela: Española. Cronología: Siglo XIV. Temple sobre tabla.

Pequeño retablo dividido en tres calles y tres cuerpos dedicado a San Cristóbal, protector contra la muerte súbita, que ocupa la calle central, rematada por la Crucifixión

San Cristóbal, mártir del siglo III recibió su apelativo, “portador de Cristo”, a raíz de su leyenda. Nacido con el nombre de Offerus o Réprobo, el santo quiso poner su enorme fuerza y descomunal tamaño al servicio del rey más poderoso de la Tierra, pero en todos halló grandes debilidades. En su búsqueda encontró un ermitaño que le habló de ofrecer sus dones a Cristo, le convirtió y le bautizó. Desde ese momento Cristóbal aceptó transportar a la gente de una orilla a otra de un caudaloso río como acto de devoción. Un día tuvo que llevar un Niño cuyo peso aumentaba a medida que se acercaban a la orilla. El Niño, interrogado por Cristóbal sobre el fenómeno, desveló su identidad como Cristo respondiendo que Él era el amo del Universo y sobre Él recaía todo su peso. Como prueba de ello, mandó que el santo clavara en el cauce del río el bastón en el que se apoyaba y de él milagrosamente nació una palmera. ¡Qué ingenua representación del agua que, llena de peces, circunda las piernas del Santo!

San Cristóbal aparece representado sosteniendo con su brazo izquierdo una piedra de molino, como prueba de su fuerza extraordinaria, y apoyándose en la milagrosa vara. Sobre él se sienta el Niño Jesús sosteniendo la bola del Mundo dividida en tierra, cielo y agua

En las calles laterales aparecen escenas de las vidas y martirios de otros santos: San Pedro, San Blas y San Millán, identificados con sus nombres en las molduras que los separan, y un ángel turiferario -portador de un incensario- en el remate.

Perteneciente al estilo francogótico o gótico lineal, propio de la pintura castellana del siglo XIV, el artista ha mantenido la perspectiva jerárquica en las figuras destacando especialmente la calidad del dibujo.

Un maravilloso remate para un legado de importancia trascendental para la historia del arte medieval, y para su nuevo continente, el Museo del Prado. Cuando queráis vamos a verla!

FROM MADRID TO HEAVEN, SELF MADE TOURISTIC TOURS

Buenos días.

Si vais a venir a madrid y queréis vivir una experiencia completa, conociendo su arte, gastronomia, tiendas, y espectáculos, os invito a hacerlo de mi mano. Sólo escribidme un e-mail y contadme que quereis hacer. Os realizaré un tour a medida.

If you are coming to Madrid and want to live a full experience, knowing his art, eating, shopping, and entertainment, I invite you to do it with me. Just write me an e-mail and tell me you want to do. I will give you a self made tour.

From Madrid def

CRISTINA IGLESIAS METONYMY, WHEN ART MERGES TO NATURE

This morning I have been visiting the Cristina Iglesias current exhibition, “Metonymy” in the Museo de Arte Reina Sofía.

I was eager to know the most ambitious retrospective to date of this particular artist who has given so much to talk about in written and digital papers.

Demolishing genres and disciplines, has known how to create a personality and own style within contemporary sculpture, which has earned her international recognition.

Cristina Iglesias us on a fascinating journey (exterior and interior), invites us to walk through corridors where lights suspended play with shadows, wandering around beautiful lattice Arab influences, and enter rooms that look like out plant in  the Lewis Carroll mind . But also to dive into deep wells of poetic emanating water, her latest sculptural language. She has always shown interest in unconventional materials, or at least the use of unconventional way. This is the case of soft iron in her hands, resembles esparto.

This is his most ambitious exhibition and a great opportunity. She loves this space: “The Queen Sofia looks like a big monster, rigid but malleable. We moved walls, windows open … ‘Understand and sculpture: “Create fictions, arousing the viewer senses, generating experiences. I do not give messages, I think places. Art is important in our education, because it makes us think, teaches us to look. ”

Her works are, like those of her late husband Juan Muñoz, baroque and theatrical, but also sensual and fragile, monumental and, at the same time intimate. Cristina Iglesias traditional sculpture sheds its skeleton and leaves skin pure, pure membrane. What catches the attention (on display for the first time in Spain) are her work with water, especially their wells, whose exterior is black granite. There is a constant flow of water in them. These works are hypnotic.

Two videos near the visitor to her public sculptures: some as famous as the gates of the Prado or ‘deep source “in Antwerp, at the entrance of the Museum of Fine Arts. In 2009 fourteen lattices immersed in the Sea of Cortez, Baja California (Mexico)-is exhibited an aquarium that recreates those rooms, and last year installed a maze Inhotim, Bernardo Paz’s paradise in Belo Horizonte (Brazil), and we can see the model.

The exhibition is raised in an exceptional way, nothing is left to chance. It is a pleasure almost mystical unfathomable immersed in these spaces, full of poetry, where you can let your imagination run free.
I recommend you visit it, surely I will repeat, still have much to communicate these doors, these magical spaces. you can feel embedded in the nature of a suggestive way. An absolute delight for the senses.

Awesome work Cristina!

VAN DYCK: UN GENIO ENORME DENTRO DE UN JOVEN PINTOR

Acabo de volver del Museo del Prado, donde he estado degustando la versatilidad e ingenio de un joven cuya trascendencia es enorme. Me estoy refiriendo claro está a Van Dyck, uno de los más importantes pintores del XVII.

Tuvo la mala suerte el muchacho de nacer y trabajar en Amberes en vida de Peter Paul Rubens, y por ende, de ser comparado eternamente con el genial maestro, cuya trayectoria no sólo ensombreció a nuestro protagonista, sino también al resto de pintores de su época (y hubo muchos)

Aunque nació toda una generación más tarde que aquel, lo sobrevivió solamente un año; así pues nos encontramos con el hecho de que desarrolló toda su precoz carrera en paralelo al Rubens maduro.

Adoración de los Magos. Rubens.

Su genio evolucionó, pues, en colaboración o competencia con el de Rubens; pero se podría decir que, así como Van Dyck se benefició del influjo de este, se puede decir exactamente lo mismo a la inversa. Fué , pues, una simbiosis enormemente positiva.

La producción de Van Dyck no cuenta con la variedad asombrosa en materia pictórica como la que Rubens utiliza en vida; pero, por ejemplo en pintura mitológica o religiosa no le va a la zaga en cuanto a calidad e invención; podemos incluso afirmar que en el campo del retrato lo supera. Quizá nos encontramos con el mejor retratista que ha dado nunca el mundo occidental.

Nació Van Dyck un 22 de marzo de 1599 ( coetáneo de Velázquez, que vino al mundo un 6 de junio del mismo año). Fue hijo de un próspero mercader de sedas y otras telas, que, a su vez, había heredado el negocio de su padre.

Miembro de una numerosa familia, queda huérfano de madre a los 8 años, ello no fué obstáculo en la estrecha relación que siempre le unió a su familia, especialmente a sus hermanas.

Su aprendizaje tuvo lugar en el estudio de Hendrick Van Balen, con quien permaneció cinco años y a quien debe gran parte de su preparación técnica.

Al calor de ese aprendizaje nacen de sus pinceles sus primeras obras conocidas. Entre ellas está el retrato que, a modo de introducción en la muestra nos saluda en la entrada. Fué pintado cuando el autor contaba 14 años de edad. Es impresionante cómo dentro de un cuadro tan pequeño, está condensada la esencia del pintor, sobre todo en esa introspección psicológica, intimista, que tiene en el citado cuadro.

La perfección en la realización del cabello es absoluta.

A los 16 años ya era independiente, aunque, según parece entre esa edad y los 18 formó parte del taller de Rubens, recién llegado entonces de uno de sus viajes a Italia. Había pintado ya La Adoración de los Reyes Magos, y se vé algo más que admiración en las obras de Van Dyck de aquel entonces.

Entre 1618 y 1620, fecha en la que Van Dyck parte para Inglaterra, esa relación se afianza, y es durante ese lapso de tiempo cuando se confirma la preferencia de Rubens por el joven.

Pinta en esa época con una técnica propia, más abocetada y fuerte que la del Rubens de entonces. Hace que sus pinceles dancen libremente por el lienzo con una enorme libertad pictórica.

Su técnica se basa en la veneciana, que conocerá a través de la colección de Rubens, y que utilizará de modo intuitivo; optando desde el principio por el lienzo como soporte, cuya trama irregular se presta más a la rotundidad de la pincelada. Rubens seguirá decantándose por la tabla, que origina un resultado más liso, más plano, de diferente luminosidad.

Anthony Van Dyck at the National Portrait Gallery

Es Van Dyck especialmente sensible, y se observa durante todo el recorrido expositivo, captando las emociones del alma humana, que expresa con enorme profundidad y finura.

Su pintura religiosa destila un patetismo, una humanidad, que conmueven al espectador.

Por ejemplo en su Martirio de San Pedro, una de sus pinturas religiosas más notables y de mayor tamaño. Atestigua su admiración y absorción al mismo tiempo de la pintura italiana. Combina magistralmente el realismo de Caravaggio con el brillante colorido y la pincelada suelta de Tiziano. Es de una enorme fuerza expresiva y artística, pese a lo apabullante de su juventud.

En un pintor casi niño se funden la composición equilibrada, la fuerza de su realismo y la intensidad emocional.

Uno de los cuadros más impactantes es la Coronación de Espinas. De él existen varios estudios preliminares de los cuales quedan 7.

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La versión final es una sobria composición, evoca la redondez de la corona mediante la disposición de sayones y soldados alrededor de un Cristo resignado, con elegante ademán.

Sorprende de Van Dyck que cada personaje que aparece en sus obras constituye un retrato individual en sí mismo.

Este se encontraba en la Colección de Rubens. Tenía una Almoneda que era un tesoro, llena de obras de Tiziano, Tintoretto, Veronés…a su muerte uno de los que más obra salvó de dicha colección fué el rey Felipe IV.

Impactante es el Prendimiento, también procedente de la Almoneda.

 

Un espectacular claroscuro nos remite a Tiziano y Tintoretto. El carácter de la obra es vivaz, espontáneo, pese a su enorme tamaño cada retazo del lienzo está primorosamente trabajado.

La cabeza de Cristo es de elegantes proporciones, además de uno de los puntos que irradian más luz . Está impregnado de una gran espiritualidad, la expresión con que mira a Judas Iscariote es enormemente compasiva. Todo un sutil abanico de emociones que llevan a devoción.

También nos ha impresionado La serpiente de metal, que trata con especial énfasis la reconciliación con la divinidad que el episodio implica,y a diferencia de otras pinturas, no contiene más que figuras que abrazan la salvación.

fué considerado prefiguración de la Crucifixión de Cristo. También puede sugerir un retorno de la comunidad protestante al seno de la Iglesia Católica.

Entre los estudios preparatorios, en los que hemos visto cabezas de hombres en parejas, destaca una cabeza de mujer, de formas que remiten a Rubens, pero dotado de una forma y expresión pictórica inconcebibles en aquel.

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Sansón y Dalila nos ha impresionado también. A diferencia de Rubens, que realizó su versión en el momento en que Dalila languidece, Van Dyck escoge el instante previo. Ella no tiene nada de amoroso, sino que se muestra en tensión, fruto de la cautela necesaria para el triunfo.

Cambia además el oscuro contexto palaciego por un espacio abierto, que aparece en prácticamente todas sus obras. En él brillan los colores del cielo y las lujosas ropas de Dalila. Su conocimiento de sedas y brocados, fruto del trabajo de su padre, se hacen claramente patentes.

Impresionan también, el retrato de Cornelis van der Gest, negociante de especias, y según reza el cuadro, agente inmobiliario( cosa que a María y a mí nos ha resultado de lo mas chocante). En apariencia se trata sólamente de una cabeza con gorguera blanca, pero crea una imcomparable sensación de vida.Su mirada inteligente e inquisitiva, sus labios entreabiertos, sugieren una abierta comunicación con el espectador.

He aquí la imagen del inquietante caballero.

El dominio técnico es aquí prodigioso, la tez sonrosada, los ojos húmedos, las canas del pelo y la barba..le dan una verosimilitud nunca alcanzada hasta entonces.

Su retrato de familia es fantástico.La silla y la mano del hombre en ademán de movimiento suponen cierta ruptura con la idea de retrato estático. Dá sensación de inestabilidad, que se vé potenciada por la proximidad de las figuras al plano pictórico. La niña y su pose mirando hacia atrás conecta las dos figuras, y dá sensación de movimiento. La única que permanece estable es la madre. El colorido es vivo y profundo.

Susana Fourment y su hija, son un  perfecto ejemplo del retrato que luego cultivaría en Italia. Dos figuras de cuerpo entero se enmarcan en un amplio cortinaje y en un entorno arquitectónico abierto a un paisaje. Su carácter es monumental, combinando la gracia de la expresión de la niña y la calidez en la relación maternal.

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Adolece todo el retrato de la exquisitez y elegancia que subyugaron a Roma.

Ya en Inglaterra, destaca el Retrato de Isabella Brandt. Primera esposa de Rubens, Van Dyck la pintó para él. Su tamaño es grande, y destaca la imponente arquitectura de la entrada supuesta al jardín de Rubens, que había ordenado este diseño italiano para su casa. La mujer no es una gran belleza. discreta y de porte sereno, murió años después.

 

En fin toda una sinfonía de estilos y temática, tan poliédrica como apasionante la trayectoria corta pero enormemente fructífera de un grandísimo artista, que permaneció siempre joven, y dejó su alma en la factura impecable e hipnótica de sus retratos.

Queda un mes para que la disfrutéis. Recomiendo la visita. Además el marco es incomparable. ¡Disfrutadla!