EL LEGADO VÁREZ FISA EN EL MUSEO DEL PRADO. UNA GENEROSA DONACIÓN

Buenos días a todos. Recientemente ha tenido lugar en el Museo del Prado una donación en extremo generosa llevada a cabo por el coleccionista José Luis Várez y su esposa, Milagros Benegas. Dicha donación significa ni más ni menos que, a partir del momento en que las obras entran en el Museo del Prado pasan a pertenecer al Estado. Dicho desprendimiento honra a este matrimonio de coleccionistas, que no hacen sino enriquecer de forma significativa la colección medieval de la Institución.

Milagros Benegas, José Luis Várez, Mariano Rajoy, Miguel Zugaza y José Pedro Pérez Llorca.

Fotografía del matrimonio con el presidente Rajoy, el Director Zugaza y José Pedro Pérez Llorca.

No es la primera vez que donan parte de su patrimonio, ya que el Prado disfruta de dos obras que legaron anteriormente. Así pues, en cierto modo, se convierten en deudores ante ellos.

La incorporación de este conjunto a los fondos del Museo contribuye a paliar algunas de las carencias de esta parte de la colección y ayuda a enriquecer y complementar otros estilos o autores ya representados. Conforme a lo estipulado en el acuerdo de donación, la colección se expondrá en una sala bajo el nombre “Sala Várez Fisa”, en reconocimiento a los donantes. Es la primera vez que una Sala del Museo se dedica ex profeso a alguien.

Moneo está siendo el artífice de la creación de la nueva sala, como no podía ser de otra manera. Para ello se encuentra adaptando uno de los techos del Museo al artesonado leonés del año 1350,que es una de las obras donadas.

Dicho artesonado de Coyanza se hallaba perdido hasta 1929. Ignoramos de qué modo se hicieron con él los Várez Fisa, pero es un hecho afortunado que se pueda admirar dentro de los muros del mejor Museo del mundo.

Voy a mostraros también un fragmento del mismo, para que apreciéis mejor la belleza que encierra.

Bajo la incomparable hermosura de dicho artesonado, sus bellas danzantes y sus caballeros guerreando, se cobijará  el resto de la donación.

Image

La Virgen de Tobed, de Jaume Serra.

El estilo italogótico caracterizó la obra de este pintor y sus hermanos, influidos en especial por la escuela de Siena,  influencia por otra parte dominante en la pintura catalana del siglo XIV. Los hermanos Serra se caracterizan por la pintura de figuras menudas, estilizadas, de ojos rasgados y boca pequeña. Jaume difundió en particular un modelo de Virgen de la Humildad, lactante, entronizada con donante a un lado y de carácter funerario. En el caso de la de Tobed el donante es el futuro rey Enrique de Trastámara.

Image

Virgen Entronizada con el Niño. Gil de Siloe. Siglo XV. Alabastro con restos de policromía y dorado.

Gil de Siloé es una de las máximas figuras de la escultura hispánica, y europea por extensión, del siglo XV, cuando las formas del gótico postrero, hibridadas por las del arte mudéjar y las influencias flamencas de tipo flamígero  dieron origen al estilo gótico isabelino, exclusivo de España, del que Gil de Siloé es representante emblemático. Su estilo es recargado, decorativista y muy minucioso, dotado de un extraordinario virtuosismo técnico. Su hijo, Diego de Siloé, será pieza clave en el Renacimiento.

Image

Retablo de San Juan Bautista. Anónimo. Último cuarto del siglo XIII, León. Madera tallada y policromada.

Este original retablo nos muestra en distintas escenas la vida de San Juan Bautista, como si de un cómic se tratara, cobijada cada una de ellas por una arquería trilobulada de influencia árabe claramente idealizada, con esa miríada de torreones y almenas .Hay que tener en cuenta que, en aquel entonces el arte tenía una misión claramente didáctica, ya que la mayoría de la población no sabía leer ni escribir.

Image

Retablo de la Virgen. Maestro de Torralba. Primera mitad del siglo XV. Temple sobre tabla.

Su estilo es el gótico internacional, sabia síntesis entre las influencias italianas presentes en la época con la pintura franco/flamenca que se estaba extendiendo a través de los maravillosos libros de horas iluminados en miniatura. El lenguaje es ornamentado, minucioso, fantasioso, con una profusión de figuras, u “horror vacui”.

La perspectiva empleada es la caballera, en registros superpuestos, incidiendo en lo anecdótico a través de colores brillantes. Los fondos de oro modulan el color e iluminan las escenas.

Image

El Lavatorio. Maestro de San Esteve de Andorra. 1216 – 1220. Pintura mural traspasada a lienzo.

Esta obra entraña una dificultad enorme, al haber sido levantada de su emplazamiento original a un lienzo con el método  del strappo (arranque en español) tan sólo se separa del muro la materia pictórica. Se pierde en profundidad, pero al ser la perspectiva plana se puede asumir el riesgo de realizarlo con éxito.

Dentro de una gama cromática plana, y simple y con un cierto movimiento observado en los pliegues en zig zag  se narra esta bíblica escena.

Image

San Antonio Abad. Joan Reixach. 1440 – 1450. Temple sobre tabla.

Fué un pintor gótico valenciano que gozó de una excelente reputación. Su estilo se encuadra en el gótico internacional, aunque ya se observa la cercanía a los postulados renacentistas de la perspectiva. El representado, San Antonio, fué modelo de vida eremítica.  En la teología, colocar los animales junto a la figura de un cristiano era decir que esa persona había entrado en la vida bienaventurada, esto es, en el Cielo, puesto que dominaba la creación, de ahí la figura del cerdo que le acompaña.

Image

Frontal con escenas de la infancia de Cristo. Pintor castellano (La Rioja). Primer tercio del siglo XIII. Temple sobre tabla.

Maravilloso frontal en la línea de esos inicios del gótico que se estaban viviendo. Unas figuras que ya parecen estar en movimiento se cobijan bajo los arcos que separan esta representación cristalina de las escenas de la infancia de Jesús: la Adoración de los Magos y Jesús departiendo entre los doctores en Jerusalén.

Image
Frontal de Solanllong (Ripoll) Maestro de Lluça. 1200 – 1210. Tempera sobre tabla.

Hallado en la ermita cercana a la masía de Solanllong, en la comarca de Ripoll, se halló un antipendio que está decorado con el Pantocrátor que se rodea con los símbolos de los Evangelistas, las Marías ante el sepulcro, la aparición de Cristo a la Magdalena y la resurrección de Lázaro, escenas ubicadas en una disposición original que se aleja de la ortodoxia narrativa.

Image

San Gregorio el Grande y San Jerónimo. Pedro Berruguete. 1495 – 1500. Banco de un retablo, tabla.

Image

San Ambrosio y San Agustín. Pedro Berruguete. 1495 – 1500. Banco de un retablo, tabla.

Pedro Berruguete nació en Castilla  y sus primeras obras delatan este origen y su adscripción a los modos gotizantes que predominaban en el arte de la época. Su aprendizaje artístico es bastante desconocido. Se cree que marchó a pintar a Urbino, y que trabajó posteriormente para Isabel la Católica acabando sus días en Paredes de Nava. Fijaos cómo las figuras se salen de la adaptación tradicional al marco, sobre todo las mangas de los representados. Ya se percibe una captación más moderna.

Image
Cristo de Piedad con David y Jeremías. Diego de la Cruz. 1500. Óleo sobre tabla.

Diego de la Cruz fué un pintor hispano-flamenco afincado en Burgos. Su figura comenzó a ser valorada a partir de 1966. Su estilo se fue hispanizando progresivamente, no quedando en sus obras últimas ningún rastro de los suaves paisajes flamencos. Simultáneamente sus figuras presentan unos rasgos un tanto más duros, más afilados, característica propia del arte hispano. Se percibe claramente en los rostros de los personajes representados.

Várez Fisa, como hemos indicado anteriormente, ya donó al museo dos obras en anteriores ocasiones.

Image

Retablo de San Cristóbal. Anónimo. Escuela: Española. Cronología: Siglo XIV. Temple sobre tabla.

Pequeño retablo dividido en tres calles y tres cuerpos dedicado a San Cristóbal, protector contra la muerte súbita, que ocupa la calle central, rematada por la Crucifixión

San Cristóbal, mártir del siglo III recibió su apelativo, “portador de Cristo”, a raíz de su leyenda. Nacido con el nombre de Offerus o Réprobo, el santo quiso poner su enorme fuerza y descomunal tamaño al servicio del rey más poderoso de la Tierra, pero en todos halló grandes debilidades. En su búsqueda encontró un ermitaño que le habló de ofrecer sus dones a Cristo, le convirtió y le bautizó. Desde ese momento Cristóbal aceptó transportar a la gente de una orilla a otra de un caudaloso río como acto de devoción. Un día tuvo que llevar un Niño cuyo peso aumentaba a medida que se acercaban a la orilla. El Niño, interrogado por Cristóbal sobre el fenómeno, desveló su identidad como Cristo respondiendo que Él era el amo del Universo y sobre Él recaía todo su peso. Como prueba de ello, mandó que el santo clavara en el cauce del río el bastón en el que se apoyaba y de él milagrosamente nació una palmera. ¡Qué ingenua representación del agua que, llena de peces, circunda las piernas del Santo!

San Cristóbal aparece representado sosteniendo con su brazo izquierdo una piedra de molino, como prueba de su fuerza extraordinaria, y apoyándose en la milagrosa vara. Sobre él se sienta el Niño Jesús sosteniendo la bola del Mundo dividida en tierra, cielo y agua

En las calles laterales aparecen escenas de las vidas y martirios de otros santos: San Pedro, San Blas y San Millán, identificados con sus nombres en las molduras que los separan, y un ángel turiferario -portador de un incensario- en el remate.

Perteneciente al estilo francogótico o gótico lineal, propio de la pintura castellana del siglo XIV, el artista ha mantenido la perspectiva jerárquica en las figuras destacando especialmente la calidad del dibujo.

Un maravilloso remate para un legado de importancia trascendental para la historia del arte medieval, y para su nuevo continente, el Museo del Prado. Cuando queráis vamos a verla!

Anuncios