ELMYR DE HORY. CUANDO LA FALSIFICACIÓN ES UN ARTE

Estos días se están exhibiendo en el Circulo de Bellas Artes de Madrid una serie de obras de Matisse, Modigliani, Monet…salidas de las manos, de los pinceles de uno de los personajes más apasionantes y controvertidos del pasado siglo, a saber: el húngaro Elmyr de Hory. Pongámosle cara al personaje:

Elmyr solazándose en una de las innumerables fiestas a las que asistió.

Elmyr nació en Budapest en 1906, de padres aristócratas judíos. Marchó pronto a la entonces meca del arte, París, donde ya se encontraban Derain, Matisse y un joven Picasso, decidido a ser pintor.

Al llegar la segunda guerra mundial, y sabido su orígen judío fué devuelto a su Budapest natal. Allí durante un interrogatorio la Gestapo le rompió  una pierna, por lo que le ingresan en un Hospital.  ¿Paradoja del destino? un buen día se dejan la puerta abierta, lo que aprovecha para salir de allí de puntillas.  El resto de la guerra malvive en su ciudad natal en la indigencia, y al finalizar la misma regresará a París, donde la fortuna económica dista mucho de sonreírle.

 

¿Cómo fué posible que amasara la fortuna que después le acompaño?  Os contaré: un buen día una amiga suya confundió una de sus creaciones con un auténtico Picasso y se lo compró. Entró, pues, en el mundo del hampa gracias a nuestro malagueño más universal. Y también a su costa las puertas de las mejores galerías europeas se rindieron a sus pies, adquiriendo otros cuantos falsos “Picassos” salidos de su puño y pincel.

Elmyr a lo Picasso

Posteriormente se trasladó a la isla de Ibiza. Allí falsificador e isla se hicieron ojitos mutuos, decidiéndose el húngaro a establecerse en este paraíso de modo permanente. Durante dieciséis años continuó realizando sus obras y donde entabló amistad con muchos ibicencos y residentes extranjeros.

Elmyr/ Modigliani

En ese momento se asocia con Legros y Lessard, que le abren los mercados internacionales. Fruto de esa simbiosis aparece en escena el magnate y filántropo estadounidense Algur Hurtle Meadows, que realiza en los años 50 un viaje a España. Meadows se enamora de la cultura y el arte de nuestro país, y, decide atesorar cuantas más obras mejor. Comenzando por Carreño de Miranda, no hubo pintor por quien no se sintiera fascinado. La ocasión la pintaban calva, y es entonces cuando Elmyr y secuaces aprovechan para su golpe maestro.

En el estudio creando un Matisse

De las mil obras que habían vendido casi la mitad habían ido a parar a las arcas del magnate, que ya había proyectado la creación del Meadows Museum de Dallas.

Mas no se sabe bien porqué el magnate que no tenía un pelo de tonto decide investigar. Tras pedir el asesoramiento de cinco expertos, se descubrió que 44 cuadros no eran originales.  El asunto constituyó un mazazo para el falsificador, que, para más inri, recibía sólo unos cientos de dólares al mes. Lessard explicó posteriormente que “Teníamos que mantenerle pobre, para que siguiera a nuestras órdenes”.

Elmyr/Monet

Descubiertas las falsificaciones, el Tribunal de vagos y maleantes le abrió una investigación, y fue condenado a dos meses de cárcel por homosexualidad, convivencia con delincuentes y “carecer de medios demostrables de subsistencia”

Se suicidó en la isla de Ibiza el 11 de diciembre de 1976, poco después de recibir la noticia de que iba a ser extraditado para ser juzgado por falsificación y después de despedirse de algunos de sus amigos más íntimos de la isla.

Y probablemente esta apasionante historia, digna a mi parecer de una buena película, hubiera pasado al olvido, sin pena ni gloria, de no ser por la biografía que de él escribió Clifford Irving,  fuente en tela de juicio por la falsa que escribió sobre Howard Hughes, y  el documental PROYECTO FAKE de Orson Welles, que habla sobre mentiras, trampas y fraudes en el mundo del arte. Ahí se trasluce la enorme burla que Elmyr hizo a los críticos, por no saber darse cuenta de lo que tenían delante.

El Circulo de Bellas Artes nos brinda una excepcional oportunidad para disfrutar de una significativa cantidad de las obras que pintó. Hay óleos, acuarelas, litografías…

Para el autor lo realmente fraudulento eran las leyes del mercado, no el concepto de falsificación.

Lo dejo esto último a vuestra consideración.  Espero que os haya gustado!

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