POETA Y VISIONARIO BLAKE, HIPNOTIZADOR DE LOS INFIERNOS

Hoy he vuelto a gozar de una de las mejores exposiciones que he tenido la fortuna de visitar en los últimos tiempos. Y digo que la he disfrutado hoy, pese a que ya había estado en Caixa hace unos días , y acudía con la prevención típica ante un pintor de vida atormentada, caracterizada por esas múltiples “apariciones” en su vida. ¿Qué tenía Blake que ofrecerme?

Me parece fundamental a la hora de hacerme una idea del artista cuya obra voy a visitar bucear un poco en sus condicionantes; en toda producción artística se refleja la radiografía vital de un modo u otro.

Fué Blake un visionario, adelantado a su época, y cuya estela dejaría una vivísima impronta en los prerrafaelitas, nabís, neorrománticos…pero estuvo dotado de una personalidad única; aquella que hace sencillo vislumbrar la originalidad, y ese algo intangible, pero existente, que hace del pintor un Artista con mayúsculas.

Nada más entrar a la exposición te recibe su retrato

William Blake

Dentro de los cánones más académicos, William es retratado con una acertadísima semblanza psicológica de su subconsciente. Se capta a la primera su clarividencia dentro de un apasionamiento que le era inherente. Como en todos los artistas, ya fueran pintores, grabadores, poetas, escritores…de la época romántica en la que vivió durante gran parte de su producción pictórica.

Llama poderosamente la atención la cantidad de obra que ha viajado a esta muestra, y que nos lo presenta como pintor prolífico, de incesante actividad.

El montaje es magnífico, como cualquier exposición en que se embarca CaixaFórum: la atmósfera de color rojo de las paredes, la iluminación de las salas…todo está encaminado a sublimar su obra, y a ayudar al espectador a sumergirse en su universo onírico, e hipnótico.

Elohím crea a Adán

Este cuadro es una de sus creaciones más conocidas, y nos saluda desde la sala segunda de la muestra. En él Dios( llamado Elohím en hebreo) crea a Adán, en cuya pierna se enrosca la serpiente, prefigurando lo que sucederá como consecuencia de la tentación a la que le sometió junto a Eva. Es un Dios sin principio ni fin que emerge(es insondable) de no se sabe bien dónde y que flota etéreamente en el cielo.

Predomina claramente el dibujo sobre el color, cuya utilización en sus tonos más vibrantes siempre desdeñó Blake. Tal concepción chocó de modo diametral con la del Director de la Real Academia de pintura británica, Sir Thomas Lawrence, virtuoso y maravilloso retratista, pero de carácter avinagrado y estirado, lo cual le granjeó no pocas enemistades dentro del ambiente de la Academia que dirigía con férrea mano.

Autorretrato de Sir Thomas Lawrence

Blake siempre sostuvo ideas peregrinas, tales como que su hermano se le había aparecido una noche (ya estaba muerto) o como las conversaciones mantenidas por él, entre otros con el profeta Ezequiel. Esta aparición le costó un tortazo de su madre cierto día en que Chesterton( íntimo amigo de Blake, escritor de la época) le esperó en su casa durante horas. En la madrugada regresaba Blake del campo, y, al ser preguntado por su madre que dónde había estado, y que porqué había dejado plantado a su amigo, el respondió: “se me había aparecido Ezequiel, no le iba a dejar con la palabra en la boca durante la conversación”

Personaje rebelde, cosa que se refleja en su poesía, muchos le tomaron por loco; utilizó su imaginación como base de su irrefrenable fantasía. En este aforismo lo deja claro:” aquel que desea, pero no obra, engendra pestilencia” (tremendo, ¿no?)

La lucha entre el bien y el mal aparece de modo recurrente en su pintura. Para él el bien era la actividad, la realización de los impulsos del ser humano, mientras que el mal estaba asociado a la apatía, la abulia y el estancamiento físico y psíquico.

Gustaba de los temas medievales, y de representar animales relacionados con el mundo de la noche, la magia y la hechicería incluso.

Hécate

En la mitología Hécate era la diosa de la Luna, la Tierra y el reino subterráneo de los muertos; más tarde se consideró la diosa de la hechicería y la brujería. Blake hace hincapié en este último papel y la muestra como reina de la noche tenebrosa, con la mano sobre un libro abierto, acompañada a la izquierda y en el fondo por animales extraños y amenazadores. Este monotipo es una impresión en color cuya técnica había sido inventada por el propio Blake.

En otro orden de cosas siempre le fascinó lo medieval; mientras sus compañeros de Academia estaban enfrascados en trabajos dictados por Lawrence él gustaba de escaparse a pintar los motivos góticos de la sillería del coro de la Catedral de Westminster.

Muchas de las obras de la muestra son pintura al temple. Hasta en esos detalles técnicos volvió a esa lejana época sus ojos. En ellas y sobre lienzos finísimos que fabricaba él mismo para favorecer la conservación utilizaba también polvo de pan de oro. Sus encuadres de las obras son tremendamente originales.

El resultado son unas obras de una belleza delicadísima rozando lo sublime. Además se dejó influir por la pintura flamenca en determinados colores azules que configuran el fondo de las obras, así como en la precisión casi científica en plasmar determinados motivos vegetales.

Particularmente originales me han parecido las obras que configuran la sala de la Divina Comedia, libro de Dante que ejerció un hechizo poderoso no sólo en Blake, sino en varios pintores y artistas de la época.

Y en sus visiones del infierno no hay desgarramiento, no hay exacerbación del sentimiento trágico, ni dramático, hay ese poder de sugestión hipnótica que hace que desees tenerlos colgados en el salón de tu casa.

Para remate, aparte de sus miniaturas enmarcadas primorosamente, está su influencia en autores prerrafaelitas como Millais, o Rosetti, gran Santo de mi devoción, que dejan sencillamente sin palabras.

El sueño de Dante, de Rosetti

Así pues, a pesar de que la primera vez no le saqué el jugo debido, en este caso segundas partes han sido muy buenas.

Un 10 para Caixa por la idea de acercarnos a este visionario británico a Madrid. Estaba también la muestra de rascacielos, que dejo para otra ocasión. Os invito a visitar Blake, hasta el 21 estáis a tiempo!

EL POLÍPTICO DEL CORDERO MÍSTICO DE SAN BAVÓN DE GANTE, DE LOS HERMANOS VAN EYCK

En mi reciente viaje a Bruselas una cosa tenía clara por encima de todo: ya lloviera o hiciera el tiempo que hiciera me iba a acercar a Gante, cuna de nuestro imperial Carlos I para conocer de primera mano una de las obras que más impacto causó en mí durante mis estudios en COU, y posteriormente en la Universidad, y uno de los factores decisivos en la elección del Arte como vocación y profesión.

Esa obra no es otra que el Políptico del Cordero Místico de San Bavón de Gante,  donde fuera bautizado nuestro augusto monarca.

En cuanto entras en la Catedral te sobrecoge ese interior más propio de Iglesias Barrocas Centroeuropeas. Es de una elegancia impactante, lo primero que capta poderosamente la atención es el Púlpito, una obra maestra en ese género.

De mármol blanco de Carrara y roble de Dinamarca,es obra de L. Delvaux(1745) y representa El triunfo de la verdad sobre el tiempo.

El Políptico se halla ligeramente escondido, por lo que sufrí una decepción inicial, ya que lo que ve en una de las capillas laterales es una copia. Tras recorrer la Catedral me percaté de que está en un lugar retirado. Pagué los cuatro euros que cuesta contemplarlo y entré en la estancia casi con veneración. Su primera visión me impactó hasta límites insospechados, algo similar a lo que experimenté al encontrarme con los Síndicos de los pañeros de Rembrandt en el Risjkmuseum de Amsterdam.

Los síndicos de los Pañeros. Detalle.

La Magna obra, protegida tras un cristal es una sinfonía de color y esplendor, que te transporta en el acto. Unas tablillas colgadas a su izquierda nos hablan de la revolucionaria introducción de la pintura al oleo en los Países Bajos, una de las marcas de fábrica de su famosa escuela de Flandes.

Pese a que se atribuye el descubrimiento de dicha técnica a los hermanos Van Eyck, en realidad ellos no fueron sino sus perfeccionadores. Ya había sido usado el oleo en el siglo anterior, pero se acababa disolviendo la capa de dentro. Se fue arreglando  este problema mediante el sistema de veladuras, esto es, se ejecutaba la obra pintando sucesivas capas de oleo , lo que ha constituido una tortura para los modernos falsificadores. Al ser materia transparente se puede ir obteniendo gradualmente la pintura mediante la superposición de capas.

Inicio de la preparación de una tabla para pintar al oleo.

El fondo de la pintura es una grisalla, que en las cubiertas se deja tal cual, produciendo un efecto ilusorio de escultura. Muchos pintores además eran policromadores, por lo que estaban habituados a trabajar el claroscuro.

Fue perfeccionada la técnica fabricando una sustancia a base de aceite de linaza y nueces, añadiendo un secativo. Con ello se logra un rápido secado y mayor fluidez. La transparencia de la materia permite mayores efectos de profundidad, imposibles de conseguir con el temple.

Las maderas eran escogidas cuidadosamente, prefiriéndose el nogal y el roble. La imprimación se daba con una capa de estuco y cola animal, que la dejaba inmaculada. La últma capa se hacía con blanco de plomo, de gran poder reflectante. Las sucesivas veladuras eran más claras o más oscuras en orden a lograr el efecto espacial o escultórico deseado.

El Políptico constituye un gran poema religioso de la Redención. Su asunto principal es la Adoración del Cordero, procediendo del Apocalípsis de San Juan.

En su ejecución seguro que participaron numerosos oficiales, bajo la atenta mirada de ambos maestros.

Cerrado nos ofrece la Anunciación, los Santos Juanes, y los donantes, Jodocus Vyd y su esposa Isabel Borlunt. Su maestría es admirable.

Un dibujo del Políptico cerrado. Ahora coloco una imagen.

Las figuras aparecen enmarcadas en arquerías góticas, en una concepción casi escultórica, adaptadas al marco en el que están. Los Santos Juanes son grisallas. La Anunciación aparece enmarcada con imágenes de la ciudad de Gante al fondo. El Arcángel porta tres flores, que indican que María fue virgen antes, durante, y después del parto. Los paños de las vestiduras están tratados con un volumen claramente realista, y con una minuciosidad prodigiosa en los detalles.

Abiertas las puertas se descubre un impresionante y soberbio conjunto de pinturas. El cuerpo superior simboliza el plano celestial, con figuras de mayor tamaño.

Preside Dios Padre, cubierto de ricos bordados y pedrería; a los lados San Juan y la Virgen. Sigue esta el modelo eyckiano de mujer de cara redonda, algo grasienta, y largos cabellos como de lana cardada.

Flanquean esta triada ángeles cantores de blondas cabelleras cubiertos por dalmáticas y entonando delicadas salmodias.

Impresionante verismo y realismo el que desprenden estos rostros. parece que los oímos cantar, ¿No?

En los extremos Adán y Eva, ejemplo del más sublime realismo flamenco. Frente al desnudo italiano, bello, sinuoso y decorativo, vemos estos cuerpos sin el menor intento de embellecimiento. Y sin embargo no nos molestan ni hieren nuestra vista estos desnudos, por el profundo sentimiento que encierran. Sobre ambas figuras se ven en pequeño tamaño las representaciones de Abel realizando su sacrificio y la muerte de este a manos de Caín.

El cuerpo bajo representa el plano terrestre: la Adoración del Cordero Místico, y la Adoración de la Fuente de la Vida..Sobre una floresta bellísima se van acercando al cordero,en un altar, coronado por el Espíritu Santo, centro de tan vasta composición, santos patriarcas, apóstoles,( judíos, cristianos y gentiles) componiendo muy bellas y armoniosas agrupaciones. La tabla del extremo izquierdo fue robada en 1934. Representa a un grupo de jinetes, los jueces, en los que se quiere ver retratos de personajes reales, incluidos los pintores.

Al fondo se divisan palmeras, cipreses y naranjos, vegetación mediterránea, acaso española, pues los Van Eyck estuvieron en la Península Ibérica; en último término aparecen bellas torres góticas de edificios auténticos de Flandes. No hay menos fantasía en todo esto; el autor no ha hecho sino trasladar a la tabla con puntual objetividad cuanto veían sus ojos. A este profundo realismo naturalista, casi científico, se une el hondo sentimiento religioso.

A mi me maravilló. Espero que a vosotros os guste también. ¿Hasta la próxima!