LA LIBERTAD GUIANDO AL PUEBLO: UNA APROXIMACIÓN A LA OBRA DE DELACROIX

Hoy aprovechando la lluvia nos acercaremos a esta obra cumbre del francés:

Durante las tres gloriosas, Delacroix fue contratado, junto a otros artistas, para salvaguardar las colecciones del Louvre, pues se temía que pudieran ser dañadas por la descontrolada revolución.

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La escena es violenta, con dos cadáveres en primer plano. Pero el conjunto refleja el heroísmo y el ideal del pueblo de París durante las jornadas revolucionarias de julio de 1830.

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Los personajes se alzan sobre los cadáveres y emergen de entre una humareda que permite entrever a una multitud armada. Nimbada de luz, la Libertad guía e ilumina a los combatientes.

 

Para conmemorar esas jornadas el artista, que frecuentaba a los liberales hacía tiempo, decidió pintar una alegoría de la Libertad, en claro homenaje al pueblo de las barricadas. Delacroix retrató las tres clases de obreros parisienses de la época: el artesano o jefe de taller sostiene un fusil; el del sable lleva una gorra y un delantal de protección, como los empleados de las manufacturas: por último el hombre arrodillado a los pies de la Libertad representa a los temporeros que venían del campo: lleva el cinturón rojo de los que realizaban trabajos duros.

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Algunos críticos han sugerido que el hombre del fusil es en realidad un autorretrato del artista, que quería aparecer en esta gesta.

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Los granaderos de la Guardia Real, a lo lejos, parecen librar una batalla en la retaguardia, vencidos ya por la masa imponente del pueblo de París.

Pero la figura principal es la Libertad, así con mayúsculas. Un sector de la crítica la consideró un tanto populachera y no lo suficientemente idealizada para las exigencias del género alegórico de la época.

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Su pecho desnudo recuerda la iconografía de la Victoria, y esta identificación eleva al personaje por encima de la realidad prosaica.

El cadáver que aparece en primer plano evoca al troyano Héctor, arrastrado por el carro de Aquiles, tema tratado a menudo en las academias, y simboliza al guerrero heroico.

Toda una declaración de intenciones en el camino de la nueva pintura realista, de crítica social, de la que ya tuvimos muestras con La carga de los mamelucos o Los fusilamientos del tres de mayo en la montaña del Príncipe Pío del genial Francisco de Goya, pionero y visionario en su tiempo.

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Incluso los Playmobil tienen su particular versión de este insigne cuadro

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¡Confío en que os haya resultado interesante!

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EXPOSICIÓN DELACROIX

El jueves tuve la suerte de visitar Delacroix por tercera vez, en esta ocasión acompañada de una amiga.

He de decir en honor de Caixa que está fabulosamente montada, y que nos permite dar un paseo virtual a través de las obras expuestas por toda la producción pictórica del artista, y por aquellas cosas que ejercieron sobre sus pinceles una poderosa influencia, haciendo de él un ávido e incansable experimentador en distintas disciplinas, desde los temas mitológicos a su fabulosa descripción de las carnaciones de la anatomía humana a través del oscurecimiento de determinadas partes de la piel de los personajes que retrata.

Se perciben sus homenajes a los autores literarios del romanticismo francés, tales como Victor Hugo y Baudelaire, o a músico de la talla de Chopín, Schubert, Paganini o Liszt. Discípulo de Géricault, no hubo pintores en su círculo de amistades, de éstas siempre huyó.

La Muerte de Sardanápalo pintado en 1827 y expuesto en el Salón de París. La pintura es un buen ejemplo de lo que era importante para los románticos franceses: el superhombre desbocado en calidad de héroe, la combinación de erotismo y muerte, el decorado oriental, los grandes movimientos en lugar de una composición equilibrada y apacible, y el predominio del color sobre la línea. Delacroix la llamaría, “la Proeza asiática“.

Sus obras destilan el orientalismo que le cautivó durante su viaje al Norte de África, donde se vé irremisiblemente atrapado por la luz y el colorido.

La naturaleza y los animales de África del Norte captan también la imaginación del autor, sus estudios de anatomía durante su viaje le inspiraran para Árabe ensillando su caballo (1855), La pelea de caballos árabes en una cuadra (1860)… Visitó el zoológico privado del pachá con el escultor realista Antoine-Louis Barye donde observó a los animales; también tomó notas y dibujos de los tigres de la casa de fieras del Jardín des Plantes, en Francia.

Fue el más emblemático pintor del movimiento romántico aparecido en el primer tercio del siglo XIX , cuya influencia se extendió hasta los impresionistas.

Delacroix se convirtió en la figura que supo sobrepasar la formación clásica para “renovar” la pintura. Auténtico genio, dejó numerosas obras que tenían mucho que ver con la actualidad de su época. También destacó como pintor religioso pese a sus continuas declaraciones de ateísmo, era un hombre contradictorio, hijo de las incoherencias y convulsiones de la época que le tocó vivir. Sus obras manifiestan una gran maestría en la utilización del color.

Yo me quedo con la que cierra la exposición. Por su colorido alegre, deshinibido, audaz, y la rapidez y rotundidad de esa pincelada rápida, deshecha y a la vez precisa. Espero que la disfrutéis tanto como yo.