MIGUEL ANGEL BUONARROTI, SIEMPRE UNIVERSAL, SIEMPRE ETERNO

“Buceando” entre las efemérides que jalonan el día de hoy, me encuentro con el aniversario del nacimiento de Miguel Ángel Buonarroti. Me atrevo a asegurar que nada del arte que conocemos en nuestros días sería lo mismo sin su decisiva aportación a cualquiera de sus vertientes. Haré una breve semblanza de este completo personaje.

Nació en Caprese un 6 de marzo de 1475. Era la época en que se gestaba la nueva Europa, la del cambio en todos los aspectos, en la que el antropocentrismo estaba haciéndose con el espacio antes ocupado por el teocentrismo.

 

Casa natal de Miguel Ángel

En ese caldo de cultivo vino al mundo un hombre que poseía todos los dones: arquitecto, escultor, ingeniero, pintor y poeta, algunas de sus facetas no han sido lo suficientemente valoradas ante el peso incuestionable de otras. Miguel Ángel encarnó en su persona y en su arte al humanista cristiano, que rindiendo culto a la belleza y sensibilidad humanas, las magnificó con su genio.

Era el siglo XV una época en que la presión de los Habsburgo se hacía sentir cada vez más en Italia; y este hecho, unido a la crisis religiosa, perturbaba los espíritus de intelectuales y artistas como nuestro protagonista de hoy

Una cosa preocupaba hondamente al de Caprese: la salvación del alma. Al tema dedicó escritos y poemas, áreas en las que fué especialmente brillante.

Comenzó su carrera artística en Florencia, en el área de la escultura, para lo cual se formó en el taller de Ghirlandaio, donde se aplicó concienzudamente a la labor de, como él mismo decía, “liberar las figuras del bloque de mármol que las aprisionaba”. En esta línea se atrevía incluso a modificar las obras de su maestro que consideraba insuficientes o incorrectas. “Sabe el discípulo más que el maestro” apostrofaba el bueno de Ghirlandaio, a quien nunca molestó tamaña intromisión.

 

 

 

Asiduo de las conferencias que daba Savonarola, aplicó lo que en ellas aprendía en su “Pietá” o el “David” hijos de aquella etapa vital del humanista. En ellas se observa un rigor en la anatomía antes nunca obtenido, ni por el gran Donatello, referente escultórico antes de su aparición.

 

Fué entonces cuando le llegó el encargo del mausoleo funerario del Papa Julio II, proyecto que se suspendió el siguiente año por falta de presupuesto. Tamaña proeza le llevó a Roma, donde se sintió muy pronto como en casa.

Volvió brevemente a Florencia, pero pronto regresó a la Ciudad Eterna para hacerse cargo de la decoración de la bóveda de la Capilla Sixtina, esta vez en su vertiente de pintor. ¿Sabíais que en un principio lo rechazó, considerando que no poseía el talento necesario para tal empresa? Estos frescos están consagrados a la historia de la humanidad, desde la creación hasta el fin del mundo

Este fue concluído en 1512, época en que vuelve a marchar a Florencia, ya que fue reemplazado por Rafael como pintor oficial del papado. No regresaría hasta 1534, fecha de la ejecución del Juicio Final, visión terrorífica de una humanidad enfrentada a un juez implacable, y que es fiel testimonio plástico de las angustias vitales de Buonarroti, y que compartía con muchos cristianos de su tiempo. aunque su carácter también fue agitado y turbulento en momentos de crisis existencial. No en vano era un genio, y creo que se lo podía permitir.

Tuvo en Vittoria Colonna un amor platónico, amistad religiosa, o comunión apasionada que le produjo un gran impacto que se reflejó en sus obras. La muerte de esta mujer en 1547 le sumió en un gran dolor, tras trece años de amistad incondicional. Todo genio tiene su musa. LA de Miguel Ángel fue esta mujer.

Pietá realizada para Vittoria

El hombre que impregnó su fogoso carácter en todas sus creaciones murió en Roma el 18 de febrero de 1684

Tumba de Miguel Ángel en Santa Croce, Florencia

 

ROGER VAN DER WEYDEN, ILUSIONISTA DEL ESPACIO

Tal día como hoy en 1464 falleció en Bruselas Roger Van der Weyden, lo cual me hace dedicarle estas líneas. Desde que comencé mis estudios de arte su figura, como la de su círculo flamenco, siempre causo en mí una enorme veneración. Para mí entrar en las Salas dedicadas a su obra en el Museo del Prado era como penetrar en un espacio sacrosanto, fascinada como estaba (y aún lo estoy) por su manera de entender y plasmar la belleza del arte en retratos y  asuntos religiosos.

Roger Van der Weyden fué hijo de un cuchillero de Tournai, Henri de la Pasture, y comenzó su aprendizaje en el taller local de Robert Campin en 1427, donde obtuvo la maestría en 1432.

Recibió, asimiló y después transmitió como nadie la herencia que le dejaron su maestro  Campin, y los Van Eyck. Para ello aunó el volumen escultórico de Campin con la elegancia, el sentido del espacio y la minuciosidad de Van Eyck.

Estos elementos configuraron un estilo enormemente personal, que tuvo una gran influencia en la evolución de la pintura flamenca, y una enorme demanda internacional.

La Virgen con el Niño. Como un ilusionista, juega a fingir una realidad a medio camino entre escultura, arquitectura y pintura. María y Jesús, sobre una peana que parece salirse del cuadro, aparecen en una hornacina gótica. Las calidades táctiles de la piedra contribuyen a presentar a madre e hijo como dos esculturas en su altar, convertidas en personajes reales mediante el color , el gesto, y las calidades de los tejidos.

Le escena gana en naturalidad si observamos cómo el Niño pasa las páginas bruscamente, en su ingenuidad infantil, mientras María medita.

Un dato sobresaliente del maestro es cómo supo reducir sus obras a lo esencial, tanto en composición como en el tratamiento lineal de los elementos. Con ello logró una pintura introspectiva y fuertemente espiritual.

Y aunque es cierto que observamos un virtuosismo propio de la estética cortesana y un interés por lo anecdótico, captado por medio de una factura brillante, dichos detalles se supeditan en pro de lo monumental, que es enormemente elocuente.

 

 

La expresión brillante y certera del sentimiento en las figuras dotó a sus pinturas de una vibración emocional desconocida hasta la época. El drama sagrado fué humanizado a través de sus pinceles, lo cual incitó al espectador a una piedad sensible e íntima desconocida hasta la época. No olvidemos que hasta entrado el siglo XIII las representaciones iconográficas de las escenas religiosas eran más didácticas que realistas, y no se perseguía un verismo en las figuras representadas.

Van der Weyden se instala en Bruselas en 1435 y fué nombrado pintor de la ciudad un año después. Representó un nuevo tipo de pintor burgués y ciudadano, empresario próspero, conocedor de todos lo tejidos que circulaban en las redes comerciales de la época, y que aparecen representadas con enorme virtuosismo; y, además estaba socialmente comprometido.

El Descendimiento. Originariamente fué un tríptico, esta tabla es considerada la obra maestra del genio. Causó gran admiración. El pintor recreó una caja dorada e imita un retablo de esculturas que, gracias a la minuciosidad de los ropajes, las carnaciones, o la vegetación, y el intenso colorido y cuidada composición se convierte en un teatro viviente. Las figuras de San Juan a la izquierda, y de la Magdalena a su derecha enmarcan el drama central. La mirada se nos escapa del extremo de la cruz hasta Jesús y María, cuyos cuerpos están en idéntica posición. En cuanto a las expresiones de los personajes van del llanto a la contención. Maravillosa obra, que puedes estar contemplando tiempo y tiempo.

Atendió encargos grandes y pequeños, de príncipes, nobles, eclesiáticos y de la recién nacida y cada vez más pujante burguesía, pero sin perder jamás la independencia, en una ciudad en que se encontraban también pinceles como el de Memling o Bugatto entre otros.

En 1450 viaja a Roma, y su estancia allí influiría en su obra posterior, con influencias de Fray Angélico, del que tomó su utilización de materiales costosos como el lapislázuli.      Durante su estancia su fama se extendió como la espuma en  en la ciudad eterna. Antes de marcharse de allí recibe el pago por un encargo del marqués de Ferrara Lionello D´Este.

Fué calificado por Nicolás de Cusa de “maximus pictor”, y el humanista Bartolomeo Fazio lo incluyó en su “De virus illustribus”.

España también reconoció su genio. Entre los siglos XV y XVI Juan II de Castilla, Isabel I y Felipe II coleccionaron y donaron sus obras a fundaciones piadosas. Es algo que ha perdurado en el coleccionismo moderno.

UN PASEO POR EL MISTICISMO EVOCADOR DE LAS NATURALEZAS DE CASPAR DAVID FRIEDRICH

Entre las efemérides de todos los colores y sabores que salpican el panorama del día una lo adorna como pocas en el plano artístico: El aniversario del fallecimiento en la localidad alemana de Dresde un día como hoy de 1840 de Caspar David Friedrich, adalid del romanticismo alemán en pintura, junto a su coetáneo Philipp Otto Runge.

Pintura de Runge, el otro romántico alemán.

No es ningún secreto que una de mis épocas históricas predilectas es el siglo XIX, repleto de convulsiones sociales y políticas, y jalonado por personalidades en el ámbito de la cultura que hacen de esta centuria una de las etapas más fascinantes  de conocer, al menos para mí.

Las Afinidades Electivas

Justo es reconocer que el Romanticismo tiene su germen y nacimiento en Alemania, aunque Gran Bretaña le siga de cerca. Personajes de la talla de Goethe, cuyas Afinidades electivas dejaron tan viva impronta en mí el pasado año, o el grandísimo Wagner,con su Epopeya del Anillo del Nibelungo, al que conozco muy bien por la confesa predilección que por él siente mi padre desde mi infancia, son ilustres hijos del pueblo germano.

Epica imagen del Anillo del Nibelungo, del gran Wagner

En ese caldo de cultivo nace el protagonista de esta semblanza, Caspar David Friedrich. Mi primera impresión sobre él la tuve en una muestra organizada hace  varios años en el Museo del Prado, en 1992,  y ya ejerció un poderoso hechizo sobre mí.

Caspar David Friedrich era el sexto de los nueve hijos de Adolf Gottlieb Friedrich, un fabricante de velas y jabones de Greifswald y su esposa Sophie Dorothea Friedrich, de soltera Bechly. Greifswald pertenecía entonces a la corona sueca.

Los sucesivos fallecimientos que tuvieron lugar en su familia, entre ellos el de su madre y su hermano Johann Christoffer, fallecido trágicamente en la nieve al  salvarlo a él mismo dejaron una vivísima impronta en su memoria, hasta el punto que la muerte se convertirá en leit motif de su paleta.

De la Escuela de Dibujo de su Greifswald natal, en la que pintó varios paisajes de su lugar de nacimiento  pasó a una Escuela de Copenhague, donde realizó vaciados de modelos en yeso, formándose esencialmente como dibujante.

¡Que sutileza y poesía en este dibujo de árboles!

Acaba por trasladarse a Dresde, cuna de todo el movimiento pictórico alemán, y en esa localidad siguió viviendo hasta su muerte. Allí frecuentó los círculos filosóficos y literarios, convirtiéndose en un filósofo más.

Tras un intento de suicidio le sobreviene su primer éxito, que data de 1805 cuando obtuvo un premio compartido en un concurso artístico organizado por Goethe en Weimar, gracias a dos paisajes dibujados en tinta sepia.

Sus convicciones defendían la libertad de opinión y una mayor participación de la clase media en las decisiones políticas. El avance de Napoleón propició la creación de la Confederación del Rihn. La postura del pintor fué claramente anti-francesa.

¿No se asemejan las ramas de los árboles a dedos misteriosos, que parecen atraparnos hacia dentro, como tentáculos mágicos?

En 1808 pintó su primera gran pintura al óleo: La cruz en la montaña  El cuadro era poco habitual y desató una fuerte polémica. No obstante, en este cuadro se basa gran parte de la fama de Friedrich y su éxito financiero, abriendo el camino a la pintura romántica en Alemania. Se trata de una de las primeras obras en las que imprime ya su concepción del «paisaje sublime», una nueva modalidad que será muy imitada. «Otorgó a lo familiar la dignidad de lo desconocido», dijo el poeta Heinrich Von Kleist  de Friedrich.

El impactante oleo, todo un universo evocador de sensaciones. El hombre inerme ante la naturaleza.

En esa época es cuando realiza varios viajes por el Báltico. La naturaleza agreste, salvaje, la fuerza y rotundidad de los glaciares se quedaron impresas en su mente. He aquí una de las obras del autor que más me sobrecogen.

El mar glaciar.

Caspar David Friedrich contrae matrimonio a los  44 años  con la joven Christiane Caroline Bommer, de 25 años. Tuvieron dos hijas y un hijo. De esa época, una de las más felices en la vida del pintor pinta Los acantilados blancos de Rugen

Los personajes, siempre de espaldas, nos introducen en la naturaleza, siempre misteriosa.

El caminante sobre el mar de niebla. Parece pensativo, dubitativo acerca de si adentrarse en esta espesa niebla, mágica, que le atrae tanto como le asusta.

Pero la situación política comenzó a tomar una deriva que no le gustaba en absoluto. Comenzó la censura, y medidas represivas que culminaron con la muerte de algunos de sus amigos intelectuales, lo cual fué minando su salud psíquica.

El mar y la noche, dos elementos insondables.

La depresión se agudiza por motivo del asesinato en 1820 de su amigo el pintor Gerhard von Kügelgen. Se traslada a las afueras de Dresde a una casa desde donde contempla melancólico el paso de las embarcaciones. Entonces recibe la visita del príncipe ruso Nicolás de Rusia, que adquirirá gran número de obras. Esto será su postrero soplo de aire fresco.

A su juicio, el arte debía mediar entre las dos obras de Dios, los humanos y la Naturaleza. Con este punto de vista se acerca a las bellezas naturales, en cuya representación procesó tendencias y sentimientos. Sus obras no son, por lo tanto, imágenes de la Naturaleza, sino de un sentimiento metafísico, inaprensible. El primer plano y el fondo, separados a menudo por un abismo, se relacionan entre sí.

Las ruinas del cementerio. La muerte, otro motivo recurrente.

El espíritu que domina la obra de Friedrich es radicalmente romántico: abundan las escenas a la luz de la luna, espacios gélidos (mar de hielo, campos helados), las noches, paisajes montañosos y agrestes. Cuando incluye elementos humanos, suelen ser de carácter sombrío, como cementerios o ruinas góticas. Una y otra vez aparecen elementos religiosos, como crucifijos o iglesias.

Otra de sus características cruces en medio del camino. Esta vez con Iglesia de fondo.

Según él  la auténtica humanización, se encuentra en la Naturaleza, de esta manera logra una metáfora visual de la disolución del individuo en el “todo”

Megalitos, creaciones ancestrales del pasado.

A mí simplemente me fascina toda su trayectoria, la obra de un hombre profundo, que supo lograr una simbiosis casi perfecta con la naturaleza, ejerciendo un enorme poder sugestivo e hipnótico en el espectador.

EL GRUPO EL PASO O CUAL FUÉ EL PUNTO DE INFLEXIÓN EN LA RENOVACIÓN ARTÍSTICA ESPAÑOLA

Esta mañana me he enterado leyendo las efemérides de que hoy se celebraba el aniversario del nacimiento del escultor pamplonica Pablo Serrano. Como no podía ser de otro modo en seguida se ha aparecido en mi mente el grupo del que formó parte en un momento crucial para la historia del arte en nuestro país, a saber: el grupo El Paso.

La aparición de este grupo fué trascendental en una España sumida en el aislacionismo, inmersa en una calamitosa situación de posguerra, y donde ya habían comenzado a producirse las primeras “fugas de cerebros” sobre todo al país de las oportunidades, Norteamérica.

Hay que caer en cuenta de que la abstracción fué un fenómeno necesario en las artes. Cada vez cobra más importancia el continente de la obra de arte, su soporte, y  la materia de la que está hecha.

El padre de la abstracción en España podríamos decir que fué el conquense Gustavo Torner. Nunca se adscribió al grupo, pero merece la pena dedicarle un pequeño homenaje. He aquí una de sus esculturas

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La sociedad artística en la que irrumpe el grupo El PASO fue definida en su manifiesto fundacional, publicado en 1957. Una vanguardia libre nacía después de dos décadas de silencio creativo y lo hacía con una idea clara de compromiso con su tiempo. Querían significar ese paso necesario de la tradición a la modernidad.

Bebiendo en fuentes como el expresionismo abstracto americano, con la “action painting” de Pollock o la “colour field painting”de Rothko, o el art autre de Dubuffet, de cuyas fuentes bebieron durante sus viajes a París. Así propugnaron una metodología del arte radicalmente nueva, rupturista, transgresora, y enormemente vibrante.

Rothko ante una de sus obras

Su principal medio de expresión: la pincelada violenta y empastada, el arañazo al lienzo, el dripping, el empleo de la arpillera, la tela metálica, la arena, los objetos pegados… Pero quizá el elemento definitorio del grupo fue el compromiso: una actitud ética, moral y social que convertiría el lienzo en un campo de batalla.

Pollock y su dripping en pleno proceso creativo.

Demos una breve pincelada a cada una de estas personalidades, que siempre incidieron en la utilización de materiales humildes, y en su absoluta falta de interés en que sus obras perdurasen en el tiempo. Menos mal que esto último no lo consiguieron. Nos hubieran privado de estas personalísimas obras.

El Manifiesto lo firmaron : Rafael Canogar, Martín Chirino, Luis Feito, Manuel Millares, Manuel Rivera, Pablo Serrano, Antonio Saura, Juana Francés o Manuel Viola entre otros.

Manuel Millares, canario de nacimiento, durante su época abstracta realizaba sus obras con sacos agujereados, tela de arpillera y cuerdas en las que pegaba objetos sacados de la basura. Los materiales citados eran luego cubiertos con capas chorreantes de pintura. E voilà, este es el resultado:

Luis Feito

La pintura de Feito  esta influida por el automatismo, con superficies matéricas en colores blancos, negros y ocres, realizadas con mezcla de óleo y arena. A veces nos parece estar observando meteoritos a punto de colisionar contra el suelo.

Rafael Canogar

Usó inicialmente un técnica escultopictórica, los límites entre escultura y pintura se hallaban cada vez más difusos; con sus manos arañaba o exprimía la pasta que hacía vibrar sobre fondos de colores planos. Era una pintura en la que el gesto inicial sale directamente del corazón. En este punto Canogar encarnó lo mejor de la pintura matérica.

Manuel Rivera

El genial artista canario fué uno de los más innovadores:  incorpora la tela metálica a sus obras como soporte artístico, primero sobre bastidores de madera y posteriormente de aluminio.

  ” Compré un rollo de tela metálica, lo llevé al estudio, lo contemplé durante días, y casi a ciegas comencé a trabajar sobre él. En ese momento comenzó mi aventura”.

 

   De la superposición de diversas placas de tela metálica, y su paciente plegado, se derivaban mágicas sensaciones, como si se estuviera contemplando una delicada tela de moaré.

Antonio Saura

Fué una de las figuras más fascinantes del grupo. Artista de enorme proyección internacional se adscribió al paso tras una etapa surrealista. Comenzó sus pinturas  que él mismo bautizó como “fenómenos y grattages” La influencia que ejerció sobre él la pintura de Pollock es notable, pese a que él nunca abandonó del todo la figuración. Su conflicto fué con la forma. Sus cuadros son expresivos y dan la impresión de ser obsesivos en su franqueza pictórica.

Uno de sus famoso crucificados.

Juana Francés

La única mujer que formó parte del grupo navega indistintamente entre la abstracción y la figuración, entendiéndose de manera complementaria

“la abstracción y la figuración, en sí mismas no comportan una tendencia, una idea, ni una actitud, sino un medio, un vehículo, y una forma de desarrollar una tendencia”

La artista en acción.

Martín Chirino

Cofundador del movimiento, el trabajo de su padre en los astilleros le familiariza con el hierro y la forja. Uno de sus motivos más recurrentes será la espiral.  Retuerce el hierro hasta sacar de su entraña toda la expresividad posible.

“La imaginación es potente y te ayuda a vivir, porque si miras la realidad estás perdido”

Pablo Serrano

Curiosamente he dejado casi para el final el artífice de este post de hoy. Realizó  innovadoras y radicales experiencias sobre el volumen y el vacío. buena muestra la tenemos en su escultura del Museo de Arte Público, situado bajo un puente en el Paseo de la Castellana.

¿Os habéis percatado? De la unión entre realidades y poéticas creativas tan dispares se crea una realidad poliédrica, vibrante, llena de vitalidad. Fué necesaria  la creación de este grupo, que nació sin pretensiones, pero del que nos podemos sentir muy orgullosos, para que se hiciera presente en nuestro país la renovación creativa y artística, que fué la que posibilitó nuestra madurez .

Confío que os haya gustado!

PIERRE AUGUSTE RENOIR: EL PINTOR DE LO REAL IDEALIZADO

Echando como habitualmente mi vistazo a las efemérides de hoy  una ha capturado de inmediato mi atención: el aniversario del nacimiento, tal día como hoy en 1841 del pintor Pierre Auguste Renoir.. Sirva, pues, este post de tributo a una de las figuras claves de la vertiente más amable del impresionismo.

Limoges, la ciudad de donde Renoir procedía, era célebre( y aún lo sigue siendo) por la manufactura de porcelanas. Y, aunque llevaba instalado en París desde los cuatro años, (siempre se consideró un parisino)vuelve a Limoges en sus inicios como artista. Es en dicha fábrica donde daría sus balbuceantes primeros pasos enfrascado en la tarea de copiar obras maestras de Watteau en platos y soperas. Eso le hizo dominar la fluidez y la delicadeza en la pincelada, ya presentes durante toda su trayectoria artística.

Escena galante en un plato de Limoges.

De esta época pervivirá su pasión por los pintores del siglo XVIII.

Pero las nuevas técnicas vinieron a sustituir la costosa producción artesanal, por lo que nuestro joven genio tuvo que comenzar a decorar toldos y pintar murales en cafés antes de decidirse a ingresar en la Escuela de Bellas Artes.

En la Francia de aquella época, sobre 1860, la enseñanza de la pintura estaba sujeta a un estricto protocolo. Los pintores que entraban en la Academia debían formarse al lado de un maestro que hubiese adquirido notable fama y prestigio. La elección de Renoir fué el suizo Charles Gleyre, porque sus métodos eran menos autoritarios que los de Jean León Gérome, del cual pudimos admirar no hace mucho una muestra soberbia en el Thyssen.

El anfiteatro.  Obra de Jean León Gèrome.  Sus magnas historias sobre gladiadores inspiraron los decorados de muchas películas como Espartaco, con Kirk Douglas, o la mismísima Gladiator, con Russell Crowe.

En 1864 fué aceptada su primera obra en el Salón. “La esmeralda” inspirada en Notre Dame de París, de Víctor Hugo. Sería  destruida posteriormente por el mismo autor. Es una pena que no os la pueda mostrar aquí.

De esta década son también dos obras que no parecen salidas de los mismos pinceles: La bañista del grifón, y Odalisca. En este caso el pintor rendía tributo al gran Delacroix, inspiración de muchos artistas de esa corriente. Junto con Gericáult introdujo todo un cambio en la concepción misma de la pintura.

La bañista del Grifón. Sao Paulo

Odalisca. Nos recuerda poderosamente a las Mujeres en Argel del gran Delacroix, que contemplamos en la muestra de Gauguin en el Thyssen. No olvidemos la gran pasión que suscitaba el Próximo y Lejano Oriente en aquella época.

Hacia la mitad de la década Renoir se dejó seducir por el bosque de Fontaineblau, como los integrantes de la Escuela de Barbizón, que trabajaban allí en ese momento su pintura plenairista. Allí, y codo con codo con Manet, aprendió a plasmar la belleza de la vida y las costumbres modernas.

Entonces entró en contacto con Bazille, que ejerció las veces de benefactor tanto para él como para Monet, que también frecuentaba el círculo, pero cuyo interés científico por las teorías del color inquietaron a Renoir. Con el descubrió parajes como Grenouillère y Bougival; se cuenta que instalaban sus caballetes uno al lado del otro y realizaban cuadros casi idénticos

La Grenouillère por Renoir, cortesía de ArteHistoria

La Grenouillère de Monet. Las diferencias entre ambas poéticas pictóricas es palpable. Ahí se sustenta la premisa de Monet cuando dice “el motivo no existe, lo que existe es mi percepción del mismo”.

En la guerra franco Prusiana Renoir fué enviado a los Pirineos, donde se dedicaría a la doma de caballos, y estuvo a punto de perder la vida.  Hubiera sido una pena, pues ya sus pinturas en la Grenouillère estaban hablando de su enorme talento, que hubiera sido truncado de haberse producido su muerte.

Tras esta etapa convulsa, ya que a la Guerra franco-prusiana siguieron los episodios de la Comuna de París, en los que fué tomado por un espía mientras pintaba,  llegó su integración por espacio de diez años en el impresionismo, del cual se desligaría después descontento. En el Primer Salón de los Rechazados Renoir expuso seis oleos y un pastel que sufrieron una desigual crítica. La gente sólo percibía manchas de color, era un público aún carente de madurez para percibir la oleada de cambios que se avecinaba.

En ésta muestra están sus obras más conocidas: El Palco, El Columpio, El Moulin de la Galete y Estudio de torso, entre otros.

Dos de sus obras expuestas: El Palco y El Columpio. Toda una proeza al conseguir la filtración de la luz a través de las copas de los árboles en diminutas motas de color.

“Nunca creo haber acabado un desnudo hasta creer que se puede pellizcar” llegó a decir de él el artista.

Tras tres exposiciones colectivas con los impresionistas, y tras críticas aceradas que menguaron su ilusión, decidió desvincularse de aquellas para siempre, con eso y con todo se dejó convencer para exponer en la séptima muestra del grupo, poniendo la condición de ser presentado en ella por Durand-Ruel, marchante del artista, y no representándose a sí mismo.

En ese momento había pintado “La señora Charpentier y sus hijos” con excelente crítica de publico y Academia.

Es pintura amable, que recrea un momento íntimo familiar, llena de delicadeza y colorido. La luz es un factor primordial. Siempre se guió por criterios de unidad y armonía, para el fundamentales.

Pese a su pobreza permanente  ya que fué el único del grupo que siguió viviendo en París  pasando de cuchitril a cuchitril con sus escasas pertenencias, un inesperado golpe de fortuna le hizo decidir marchar a Argelia e Italia. A Argel llegó tras los pasos de su idolatrado Delacroix, y a Italia a estudiar las huellas de Rafael y las antiguas pinturas pompeyanas.

Ello configuró un estilo diferente a su vuelta, lo observamos claramente en Los Paraguas

Deliciosa pintura de pincelada precisa, y un modernismo diferente al que nos tenía acostumbrados.

Tras un período de sequedad resuelve sus problemas estilísticos en 1888. Renoir no deja que la luz y la atmósfera destruyan contornos ni el volumen escultórico de las figuras, encontrando así respuesta a sus preocupaciones. Todo ello con gran economía de medios y una paleta muy reducida.

Los últimos años de su vida los rojos sonoros son muy dominantes, pese a haber preferido siempre otra paleta.

Renoir en rojos, Delicada soiré femenina.

Un motivo que le dio mucho juego fueron los nacimientos de sus hijos, muy espaciados en el tiempo.

Con el éxito económico llegó el reumatismo, que le acompañará de por vida. Y fué en ese momento en el que tuvo la sensualidad más a flor de piel. Llego a decirle a un periodista “Hago el amor con mi pincel”.

Cuentan que el día de su muerte estaba pintando unas anémonas. Cuando dejó su pincel por última vez se le oyó murmurar:”Creo que empiezo a comprender algo”

Sus postreras anémonas. Un canto a la belleza.

Una vida que aportó mucho a los que , como yo, amamos al Arte.

BERTHE MORISOT, SEMBLANZA DE UNA MUJER IMPRESCINDIBLE.

¡Menuda papeleta la mía esta mañana, tratando de dilucidar, mientras echaba un vistazo a las efemérides, el personaje acerca del que escribir mi post de hoy! Viene repleto de nacimientos de personalidades importantes, tales como Nina Ricci, mujer fascinante, que se merece otro post (así que me la “guardo” en el tintero para otra ocasión) , el nacimiento del pintor francés Jean-Baptiste van Loo, en 1745, o el de otro pintor de relevancia, Henri Fantin-Latour,en 1836.

Florero de Fantin Latour.

 

Quédense para venideras ocasiones, ya que finalmente he decidido solidarizarme con mi sexo y hablar de una mujer fascinante tanto física como intelectualmente, dotada de un fino talento y una intuición que la hizo codearse con los pintores más relevantes en un universo cronológico eminentemente masculino. Además la impronta vivísima que dejó en mí la magnífica muestra que organizó el Thyssen aún sigue vigente en mi retina. Hagamos un poco de historia.

Una fotografía de la bellísima pintora.

 

Berthe Morisot (Bourges, 1841-París, 1895), fue la primera mujer que se unió al movimiento impresionista. Nacida en el seno de una familia de la alta burguesía francesa, fue educada en el gusto por las artes y la música y supo combinar de manera ejemplar la faceta artística con su papel de mujer moderna y activa animadora cultural. Curioso que fuera precisamente su familia quien animó a Berthe y a su hermana Edma a iniciarse en el arte.

Una de las primeras obras de la artista.

 

 

Morisot decidió ser una artista a pesar de su condición de gran dama, de mujer burguesa, urbana e interesada por la moda y la activa vida cultural de la época, no dedicándose de forma aficionada como otras damas de su época sino adoptando una postura muy radical que la vincularía al grupo de artistas impresionistas, la vanguardia del momento.

Autorretrato, se percibe su intuición y su inteligencia, transmitida a través de sus profundos e inquietantes ojos.

Demostró la posibilidades de las mujeres en las artes a fines del siglo XIX. Modelo y amiga de Manet, casada con su hermano Eugène, aliada de los pintores impresionistas -como Degas, Renoir, Monet o Pissarro-, con quienes expuso en  todas sus exposiciones, y admirada por intelectuales de la talla de Mallarmé o Valéry, Morisot jugó un papel destacado y esencial en el desarrollo del impresionismo francés.

Captando un instante aparentemente cotidiano, joven mirándose al espejo.

En 1868 conoció a Édouard Manet y en 1874 se casó con Eugène Manet, su hermano menor. Ella fue la que convenció al maestro de pintar al aire libre y lo atrajo al grupo de pintores que sería posteriormente los impresionistas Manet sin embargo, nunca se consideró como impresionista, ni estuvo de acuerdo con exhibir junto al grupo.

Morisot, junto a Camille Pissarro, fueron los dos únicos pintores que tuvieron cuadros en todas las exposiciones impresionistas originales. Asimismo, Berthe fue la modelo de Manet tanto en diversos e importantes retratos como en su obra de gran formato El Balcón, donde el pintor francés da cuenta de su admiración por la obra de Goya, tratando el mismo tema de su “Majas en el balcón”, obra menos conocida en España pues se encuentra en una colección privada suiza.

Tanto la delicadeza del paisaje, que le enseñó Corot, como la maestría de sus retratos, que aprendió de Manet, o la representación impresionista de jardines, escenas rurales e interiores domésticos, permiten conocer los aspectos más destacados de su obra pictórica. Con una pintura introspectiva, incluso melancólica, de trazos rápidos, que a veces adquieren la ligereza de la acuarela, Morisot nos introduce de lleno en su propia intimidad, en la delicada exploración de la femineidad. La representación del mundo íntimo femenino fue un asunto tan permanente en su obra que el escritor Paul Valéry afirmaba que su pintura podría considerarse «el diario de una mujer expresado a través del color y el dibujo».

Sin excepción, sus cuadros muestran unos temas equivalentes al de sus colegas masculinos. Edgar Degas, también de clase burguesa, pintaba ensayos de ballet, carreras de caballos, desnudos femeninos y a la propia Berthe durante su etapa de formación, además estaba secretamente enamorado de ella…como muchos otros del círculo.

Claude Monet  pintaba los nenúfares de su jardín, a sus hijos, etc. Las mujeres impresionistas pintaban su entorno social bajo el enfoque impresionista. A pesar de esto, la figura de Berthe Morisot, junto a las de otras maestras de la pintura, quedó ensombrecida por el conjunto del movimiento y en especial de los pintores masculinos. una lástima, y un hecho tristemente recurrente a lo largo del devenir de la historia.

Un delicado retazo de intimidad.

La vida de Berthe Morisot se vio ensombrecida por la muerte de Édouard Manet en 1883 , la de su esposo, Eugène Manet, en 1892, y la de su hermana. Educó sola a su hija, Julie Manet, con quien mantuvo siempre lazos muy fuertes. Al morir a los cincuenta y cuatro años, confió su hija a sus amigos, Degas  y Mallarmé.

Berthe Morisot murió en 2 de marzo de 1895 en París y está enterrada en el cementerio de Passy en París.

En la actualidad, sus pinturas pueden alcanzar cifras de más de 4 millones de dólares

DESCANSA EN PAZ ARCHIMBOLDO. GRACIAS POR TU ARTE PIONERO!

Repasando las efemérides de hoy me he encontrado que hace años que falleció uno de los pintores que más admiración causó en mi de niña, cuando contemplé uno de sus cuadros en casa de mis abuelos, y ese es Archimboldo.

Giusseppe Archimboldo, (Milán 1527 – íbidem; 11 de julio de 1593), fue un pintor italiano, conocido sobre todo por sus representaciones manieristas del rostro humano a partir de flores, frutas, plantas, animales u objetos; esto es, pintaba representaciones de estos objetos en el lienzo, colocados de tal manera que todo el conjunto tenía una semejanza reconocible con el sujeto retratado.

Nunca fue valorado en su justa medida, ni entonces ni ahora, y eso me tiene perpleja, máxime cuando revolucionó el mundo del retrato de forma radical.

Cuando el ejército sueco invadió Praga en 1648, durante la Guerra de los treinta años, saquearon muchas pinturas de Arcimboldo que estaban en la colección de Rodolfo II., gran coleccionista de las obras del italiano.

Sus obras pueden encontrarse en el MHAV de Viena, en el Castillo de Ambras en Innsbruck, el Louvre en París, así como en varios museos de Suecia. En Italia, su obra está en Cremona, Brescia, y en la Galería de los Uffizi de Florencia. El Wadsworth Atheneum de Hartford, Connecticut, el Museo de Arte de Denver, Colorado y el Candie Museum en Guernsey también tienen pinturas de Arcimboldo. En España, se encuentra un solo cuadro de Arcimboldo: La Primavera, de un grupo de las Cuatro Estaciones (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid).

Las extrañas obras de Arcimboldo, especialmente sus imágenes múltiples, fueron redescubiertas a principios del siglo XX por artistas surrealistas como Salvador Dalí. La exposición «El efecto Arcimboldo» que se celebró en el Palacio Grassi de Venecia 1987) incluyó numerosos cuadros de «doble sentido». La influencia de Arcimboldo puede verse igualmente en la obra de Shigeo Fujuda,Istvan Orosz, Octavio Ocampo, así como en películas de Jan Svanmajer.

A mí sencillamente me parece un fuera de serie, alguien capaz de romper con el sistema tradicional preestablecido en una época tan remota como el Renacimiento merece algo más que el escaso reconocimiento que ha tenido por los intelectuales del arte.

Representación del océano, collar de perlas incluido.

Cuando algo que has visto cuando eras una niña se graba tan vívidamente en la mente,  tan libre de prejuicios como la mía en aquel entonces es porque algo grande tiene la obra y su pintor.

El de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Os invito a disfrutar de él, si más. Un saludo y hasta pronto!

EDWARD MUNCH Y SU “OJO MODERNO” EN LA TATE MODERN

Investigando, como siempre en la prensa cultural de la mañana, costumbre que sigo religiosamente, me he encontrado con este bombazo de exposición que tendrá lugar en la Tate Modern de Londres desde pasado mañana.

Munch fue un pintor y grabador noruego de la corriente expresionista. Sus evocativas obras sobre la angustia influyeron profundamente en el expresionismo alemán de comienzos del siglo XX. Podríamos hablar de él como del padre del expresionismo; desempeñaría de ese modo el papel que ya hiciera otro Edward ( Manet) con la corriente impresionista.

Niñas en un puente.

El pintor decía de sí mismo que, del mismo modo que Leonardo Da Vinci había estudiado la anatomía humana y diseccionado cuerpos, él intentaba diseccionar almas. Por ello, los temas más frecuentes en su obra fueron los relacionados con los sentimientos y las tragedias humanas, como la soledad, la angustia , la muerte y el erotismo.

Edward Munch nació el 12 de diciembre de 1863 en Loten, Noruega. Hijo del médico militar Dr. Christian Munch y su esposa Laura Cathrine, tuvo una infancia muy difícil, ya que su madre y su hermana murieron de tuberculosis cuando él era muy joven, y su padre era hombre dominado por obsesiones de tipo religioso que murió en 1889. De todo ello surgió una personalidad conflictiva y un tanto desequilibrada, que él mismo consideraba la base de su genio.

Participó por primera vez en la exposición de otoño de Cristianía (Oslo) donde estableció relaciones con el círculo de literatos y artistas de la capital.

En 1895 realiza su primer viaje a París. Allí queda fuertemente impactado con la obra de Gauguin ( el Thyssen prepara una ambiciosa exhibición del artista para Septiembre)

 

 

Paisaje Bretón, de Gauguin

A partir de ahí, tras pasar por impresionismo y postimpresionismo llegará a crear un estilo sumamente personal( la esencia de su genialidad) basado en acentuar la fuerza expresiva de la línea, reducir las formas a su expresión más esquemática y hacer un uso simbólico, no naturalista, del color.

En su primera exposición individual con 110 cuadros en Oslo hizo que una parte del publico lo aclamara con entusiasmo.

En 1890 recibe su segunda beca estatal. Un año más tarde comenzó a desarrollar los motivos del Friso de la vida, ciclo pictórico que incluye muchas de sus obras más conocidas que en su conjunto pretenden dar una visión unitaria de la vida, dibuja ampliamente las memorias personales de Munch, incluyendo la devastadora pérdida de su madre, Laura Munch, y de su hermana favorita, Sophie.

Su hermana Sophie, alegato melancólico.

De ahí marchó a Berlín, donde una exposición suya, en 1893, levantó ampollas entre los círculos conservadores secesionistas, que la retiran de la galería donde estaba. Empezó entonces a frecuentar la tertulia berlinesa “El cochinillo negro” donde iba la flor y nata del artisteo berlinés. Ese mismo año pintó la obra cumbre de su vida: “El grito” de la que diría:

 

 

El famoso Grito, una de sus cuatro versiones.

“Paseaba por un sendero con dos amigos – el sol se puso – de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio – sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad – mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza…” he de confesar que cuando lo he leído se me ha puesto la piel de gallina, dada la fuerza que traspasa la palabra de este artista de las letras.

¿No se nos hace más cercana y angustiosa la obra después de leer lo que la inspiró?

La muestra de la Tate nos habla de cómo estuvo también al tanto de los adelantos tecnológicos en el campo de la fotografía, que le interesaba sobremanera o el campo de la filmación. Le servirán poderosamente para reflejar la enfermedad, la muerte y la obsesión religiosa que llenaron su infancia y su juventud como la gran mayoría de sus obras.

En sendas muestras en 1902 y en 1905 en Praga, intenta plasmar un terreno más tradicional. Retratos, paisajes y pinturas de estudio le preocupan cada vez más.

En 1903 realiza su primera exposición en la Galería Cassirer en Berlín, un año más tarde cede los derechos de venta en Alemania a Cassirer en lo que se refería a grabados y a la Galería Cometer de Hamburgo en el caso de los óleos con varias exposiciones y toma parte en el Salon des Indépendants.

El amanecer

En 1906 Maz Reindhart le encargó un diseño de los decorados para Los fantasmas y Hedda Gabler de Ibsen , así como un friso para un salón de su teatro en Berlín. Ya en el año 1908 expone en el Brücke de Dresde, junto a Kirscner y compañía. En otoño del mismo año viaja a Copenhague, sufriendo allí un colapso nervioso. La mitad del año siguiente la pasa en un sanatorio.

En 1909 regresa a Noruega y Rasmus Meyer le compra un gran número de cuadros de su colección, realiza una gran exposición en Oslo. Estos años realiza numerosos viajes por sus continuas crisis nerviosas a pesar de su éxito.

Años más tarde, en 1918, publica un panfleto del Friso de la vida en el que incluye sus obras maestras.

Los siguientes años Munch decide retirarse un poco, ya que una enfermedad de los ojos en el año 1930 le hace casi imposible trabajar; recibe entonces numerosos honores con ocasión de su septuagésimo aniversario

En 1940 el Régimen Nazi arremete contra su obra, clasificándolo como “arte degenerado” ( una constante, por otro lado entre los artistas de la época).

Durante la Segunda Guerra Mundial Munch se hace mundialmente conocido y expone por primera vez sus cuadros en los Estados Unidos, la tierra de las oportunidades; en 1942 en Nueva York.

Con motivo de su 80 cumpleaños es objeto de grandes homenajes, a pesar de su mal estado, en el que sufre continuamente resfriados, acude a todos ellos con gran honor.

El 23 de enero de 1944 muere en Noruega como había vivido: completamente solo.

Tras su muerte Ekely dona a la ciudad de Oslo el conjunto de cuadros, grabados y dibujos propios que obraba en su poder. Para celebrar el centésimo aniversario de su nacimiento, se inaugura en 1960 el Munch-Museet.

La enferma

Hoy la Tate le rinde un merecidísimo homenaje. Otra excusa más para escaparse a esta maravillosa y misteriosa ciudad.

¡Hasta pronto!

LOS “SALVAJES” ALEMANES Y EL NACIMIENTO DEL EXPRESIONISMO

Hace pocos día admiré por segunda vez la magnífica muestra que sobre el fundador del expresionismo alemán alberga la Fundación MAPFRE.

Es la retrospectiva más ambiciosa que jamás se ha realizado sobre la figura de Erns Ludwig Kirschner, y para mi sorpresa , también se exhiben sus obras fotográficas, faceta del artista que era desconocida para mí.

¡Cuántas veces habré explicado en el Thyssen el cuadro Fränzie ante una silla tallada! ¡Y qué maravillosa me pareció la niña contemplada en una fotografía de la muestra! He realizado una fotocomposición entre la fotografía y la particular visión de Kirschner sobre ella que paso a compartir con vosotros a continuación.

 

La cara de la niña la pinta de verde. En ese momento para él dicho color era el color de lo monstruoso; decía que los dragones, seres horrendos de la literatura fantástica, eran verdes. ¿Y acaso, si nos fijamos en la realidad cinematográfica, Hulk, o el mismo Shrek no son del mismo color?

La niña estaba abocada a vivir en la calle si no tenía un golpe de fortuna que cambiara su vida. De hecho ya posaba desnuda para el con el fin de agenciarse unas monedas, ya que era pobre. El la veía ejerciendo la prostitución en el futuro. De ahí esa gama estridente y chillona que la acompaña.

¿Y esos labios prominentes y tan rojos? ¿Acaso no preconizan es oscuro futuro también?

El mismo respaldo de la silla parece una figura de un monstruo.

La niña a la izquierda, la imagen que de ella tuvo Kirschner a la derecha.

Tenemos que investigar un poquito en este movimiento que fundó con otros tres compañeros denominado Die Brücke. En el nombre les inspiró, entre otros Friedrich Nietzsche que decía:” La grandeza del hombre está en ser un puente y no una meta; lo que del hombre se puede amar es que es un tránsito, y no un ocaso”

Dresde fue el lugar de gestación del movimiento. En 1900 comenzó a moverse en dirección a la modernidad con pasos cautelosos. El espíritu de la Secesión venía agitando los áimos desde 1895 aproximadamente. Muchos paisajistas se alinearon entre las filas del impresionismo alemán.

Era un periodo-puente, una transición. en el rechazo salvaje a la historia y a la fe ciega en el futuro, despuntó el “siglo de los extremos” y con él la era heroica del arte moderno.

En ese caldo de cultivo, imprescindible de conocer para entender la estética expresionista, un 7 de junio de 1905 cuatro estudiantes de arquitectura, el mayor de los cuales acababa de cumplir 25 años, mientras que el menor aún no tenía 22, irrumpieron en el mundo artístico con el nombre de “Brücke”. El nombre al parecer lo sugirió Schmidt- Rottluff. Dicha palabra según él era polisémica y no implicaba ningún programa, pero en cierto modo les conduciría de una orilla a otra.

Ellos eran:

  • Ernst Ludwig Kirschner (1880-1938)
  • Erich Heckel (1883-1970)
  • Fritz  Bleyl (1880-1966)
  • Karl Schmidt- Rottluff(1884-1976)

Simultáneamente surgieron en París las explosiones de color de Matisse, Derain y Vlaminck, que fueron presentadas en el Salón de Otoño de París , donde recibieron el despectivo apelativo de “fauvistas”

Una de las obras de Matisse

Para ellos era necesario obtener una voluntad artística propia, extrayéndola del salvaje estudio del natural.

Comenzaron sus prácticas colectivas reuniéndose una vez por semana, llevando a la práctica el deseo de dibujar copiando un modelo vivo, no a la manera académica, sino como el “desnudo del cuarto de hora”; nació, pues, del espíritu del dibujo y de un campo energético de vibrantes efectos alternos.

Una de las obras iniciales.

En estas primeras épocas estuvieron fuertemente influenciados por la controvertida figura de Van Gogh, con sus pinceladas pastosas y serpenteantes, y ese tímido comienzo de la descontextualización del color. De hecho Nolde les decía “deberíais llamaros, en vez de Brücke, vangoghianos”

Tras ello se trasladó a Berlín, donde vivía en un estrecho tenducho, que servía de taller, cuarto de estar y dormitorio. Allí pintaba con sus compañeros del grupo, mientras bailaban con artistas de circo africanos.

Es la época de máximo optimismo en Kirschner, que decía “es una feliz casualidad que se reúnan tantos talentos”

Máscara de Costa de Marfil.

El bullicioso Berlín y sus contrastes influyeron en su obra, en la que hay rasgos cubistas también, dentro de perspectivas anatómicas imposibles en ese mundo del placer nocturno, pintado por él hasta la saciedad

Una escena bulliciosa berlinesa. la mujer de rojo habla a través del color de la “profesión” que desempeña.

El exotismo propugnado por Gauguin, que marchó a Tahití en plena producción pictórica en busca de una cultura sin convencionalismos, les impactó también fuertemente. De ahí la primera búsqueda de su “paraíso terrenal” que Kirschner ubicó en la suiza localidad de Davos

 Lo vibrante de la gama cromática de la composición habla del sentimiento del pintor.

El siempre dijo” el ritmo, el murmullo de los colores, eso es lo que siempre me cautiva y absorbe”

Pero las nubes de la I Guerra Mundial se cernían amenazadoras sobre el horizonte. Kirschner es llamado a filas, cosa que le desestabilizó hasta el punto de ser declarado inútil para el servicio, y ahí comenzarían sus paranoias. Peregrinó por varios psiquiátricos, donde retrataría a médicos y cuidadores, y estudiaría la producción pictórica de los enfermos mentales.

Entre estancia y estancia vivía en Davos, que fué plasmado en multitud de ocasiones.

Pasó el tiempo y una nueva amenaza surgió en la figura de Hitler, que mandó retirar muchas obras del artista de los museos, denominando a este arte “degenerado”, llegando a quemar muchas de ellas. El hondo dolor causado en Kirschner por esta destrucción cruel era “a buen seguro similar al experimentado al perder un hijo” decía él mismo.

Bosque en Davos.

Incapaz de resistir la presión, Kirschner se descerrajó un tiro en su sien en un bosque de la localidad suiza que tan buenos ratos le hizo pasar.

La exposición es maravillosa. Os invito a descubrirla, si no la habéis visitado.

AELITA ANDRÉ, UNA JOVENCÍSIMA PROMESA

Es curioso, pero hasta la fecha de hoy no conocía la existencia de esta jovencísima niña prodigio, que demuestra que el ser humano tiene la cualidad innata de crear, de expresar sus alegrías y pasiones a través del lienzo, el óleo y el color.

En el caso de esta niña parece haber sido tocada por una varita mágica. Su don es inherente a ella, que ha crecido estos cortos cinco años de vida con pinceles en las manos. Y lo ha hecho de un modo absolutamente natural. Para ello ha aprovechado sus instintos guía, más activos en el ser humano los primeros años de vida, y ha ido avanzando por los períodos sensitivos con pasos de gigante.

Muchos artistas de reconocido prestigio han glosado las cualidades de la niña, que hubiera hecho a buen seguro las delicias de Miró cuando experimentaba en la mentalidad pre-lógica de los niños para crear sus obras de arte.

Nacida en Enero de 2007 en Australia, de padre australiano y madre rusa, dicen que comenzó a manejar los pinceles a los nueve meses. No resulta extraño, dado que sus progenitores son artistas, y que desde su más tierna infancia los veía tirando lienzos al suelo para realizar composiciones.

Dicen sus padres que aprendió a pintar antes que a andar. Su madre siempre ha creído que era una niña prodigio, así que, cuando contaba solamente 22 meses de edad le enseñó sus obras a un experto, que quedó hondamente impresionado; así que decidió incluir su obra en una serie de exposiciones, en las que exponía también fotografías de su madre.

El resultado fué impactante, pese a la renuencia inicial. Todo el mundo quedaba sorprendido por una obra creada a golpe de impulso, sin prejuicio alguno, y dotada de la frescura e inocencia propia de los niños.

Yo diría simplemente que disfruta del hecho de crear, sin esos condicionantes que hacen del pintor adulto alguien sometido siempre inconscientemente a las reglas.  Ella sin embargo logra la abstracción ante el lienzo en blanco, y una sorprendente interacción con los colores.

En su primer viaje a Hong Kong vendió una obra por 24.000 libras. El pasado año, en su primera exhibición en solitario vendió la totalidad de lo expuesto en siete días.

La nueva Pollock en acción.

En esta, y pese a la crisis confían repetir suerte. Yo lo único que deseo es que la niña no se pierda la infancia. En otro orden de cosas me parece sencillamente genial. ¡ Enhorabuena Aelita!