LA ESCUELA DE FONTAINEBLAU

Hoy haré mi crónica sobre este lugar fascinante:

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Detalle de la cámara de la duquesa de Étampes. Para su favorita Francisco I encargó a Primaticcio un decorado que Luis XV conservó en la escalera del rey de 1747. Imagen cortesía de alamy stock photo.

En sus orígenes, Fontaineblau era un viejo torreón que Francisco I transformó en un palacio renacentista con la colaboración de grandes artistas. Rosso Fiorentino; Primaticcio, venido de Bolonia; el célebre orfebre y escultor Benvenuto Cellini, todos los grandes nombres del arte italiano se dieron cita en el nuevo castillo del rey de Francia.

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La galería de Francisco I en Fontaineblau. Las paredes están adornadas con una exhuberante decoración italiana que incluye frescos y estucos de Rosso Fiorentino.

Aquel grupo excepcional de artistas recibió el nombre de escuela de Fontaineblau, y aunque algunas de sus obras han desaparecido, como los baños de la planta baja, destruidos en la época de Luis XIV, muchas aún siguen allí, como testimonio de su magnífico trabajo.

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Gabrielle d´Estrées (a la derecha) y su hermana. Amante de Enrique II, a quien dio tres hijos, inspiró a los pintores de la segunda escuela de Fontaineblau.

La galería de Francisco I, decorada por Rosso, la cámara de la Duquesa de Étampes, con pinturas sobre la vida de Alejandro Magno, demuestran que la escuela de Fontaineblau supo crear un estilo.

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Su originalidad reside en la importancia que concedió a la escultura decorativa, a las guirnaldas de flores y frutas, a las pilastras y a las figuras pintadas en las que se mezclan niños, sátiros y cuerpos femeninos y de atletas.

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El Salón de baile del castillo de Fontaineblau, o galería de Enrique II, en cuyo reinado fue terminada. De treinta metros de longitud, es la sala más bella del palacio, decorada por Primaticcio y su discípulo Niccolo dell´Abbate. El artesonado es obra de Philibert Delorme.

Aquel gusto decorativo era nuevo en Francia, pues hasta entonces las paredes de los castillos se adornaban con tapices.

Enrique II embelleció aun más el palacio en el estilo renacentista clásico, que se inspiraba en las normas establecidas en el siglo I a.J.C por el arquitecto romano Vitrubio.

Una magnífica y desconocida residencia palaciega. ¡Confío en que os haya gustado!

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